CUBA AL LÍMITE II : LAS JINETERAS Y YO – TODO LO QUE QUISISTE SABER Y NUNCA TE ATREVISTE A PREGUNTAR

ADVERTENCIA: ESTA NARRACION CONTIENE MATERIAL SEXUALMENTE EXPLÍCITO Y SU LECTURA NO ES RECOMENDADA PARA MENORES DE 18 AÑOS. ES EXCLUSIVA RESPONSABILIDAD DE LOS MENORES PERO SOBRE TODO DE SUS PADRES Y REPRESENTANTES LEGALES TOMAR LAS MEDIDAS NECESARIAS PARA EVITAR CONTENIDOS INAPROPIADOS A SU EDAD. ADEMÁS, LAS EXPERIENCIAS QUE SE CUENTAN EN ESTE RELATO NO SON NECESARIAMENTE AUTOBIOGRÁFICAS Y DE HECHO ESTÁN ENTREMEZCLADAS CON FICCIÓN. ESTE RELATO ES CONTINUACIÓN DE CUBA AL LIMITE I, QUE PUEDE CONSULTARSE COMO PUBLICACIÓN DE FACEBOOK, AQUÍ: https://www.facebook.com/carlos.monty.7?hc_ref=NEWSFEED&fref=nf

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Es lo que todo el mundo se pregunta cuando va a ir a Cuba por primera vez, pero casi nadie te cuenta al regresar: ¿realmente las mujeres te acosan a cada lugar, aunque no vayas de turismo sexual?. ¿De verdad que es imposible tener un intercourse sexual sin pagar en Cuba?. ¿Todas las mujeres se han vuelto putas en Cuba?.

Más allá de la mirada torrida y morbosa, casi exótica y pueril que los hombres tenemos de Cuba en “Occidente”, esa que hace que toda mujer saque las uñas si se entera que “su” hombre tiene la pretensión de volar sin ella a La Habana, cabe preguntarse cuánto hay en esas relaciones sexuales entre “yumas” (extranjeros) y nacionales, de patriarcado heterosexual (oh, esa descripción que tanto miedo da a tantos hombres, para referirse al statu quo imperante en las relaciones interpersonales entre géneros), cuánto de dominación colonial pura y dura abusando de la necesidad y la explotación económica, y cuánto de acervo cultural propio, ese que con revolución castrista y sin ella, relativiza las relaciones sexuales como un valor añadido más de la persona del que sacar partido (como si fuera una fuerza de trabajo más), sin las restricciones morales típicas de las religiones (cristinismo, Islam, etc.) que le dictan a la mujer qué puede hacer con su cuerpo y qué no, cómo puede vestir y peinarse y cómo no, y cómo deben comportarse con los hombres y cómo no.

Da igual que seas guapo, feo, alto o bajo, rico o pobre (no tanto, claro), que puedes apostar a que hay una mujer preciosa, atractiva y complaciente esperándote en Cuba. Parecería el slogan publicitario de una agencia de viajes para “Johns” (como se conoce popularmente en inglés en todo el mundo a los turistas sexuales). Pero según donde estés, y no hace falta que se trate del Malecón de La Habana, el slogan puede ser bastante parecido a la realidad.

Estoy fumando en la entrada del BOLABANA, uno de los disco-pubs más populares de la bulliciosa urbe habanera, entre la 41 y la 50 en el Distrito de Playa. Desde arriba de las escalinatas que separan de la calle y los gorilas que controlan el tráfico de mujeres y turistas, contemplo la recua de chicas sexy en fila, que a los dos lados como una escolta, se agrupan desde hace horas con sus tacones y bolsitos, esperando que un yuma las invite a entrar y les compre una cerveza. Solo las que tienen un acuerdo con los porteros (400 dólares al mes me contarán luego) pueden entrar libremente.

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Dentro, la discoteca está abarrotada de yumas y cubanos casi todos acompañados de chicas más o menos explosivas, al ritmo del reggaeton que el VJ dispara sobre la pared de vídeo gigante, mientras de forma incansable anima en el micro al “Rikiti”*. No encuentro mi sitio en un lugar tan atestado, aunque reconozco que para rumbón a la “occidental” no hay lugar más animado entre semana. Así que decido pelearme por un sitio en la barra con un “tigre” cubano que está seduciendo a una muñequita bajita y con unos turistas mexicanos muy pasados de copas. Mientras, gringos (seguramente canadienses) e italianos parecen comportarse como los amos naturales del lugar. No me siento nada cómodo, así que vuelta a afuera me dedico a contemplar el espectáculo de la puerta.

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Lo que veo no tiene desperdicio. Italianos llevándose casi a la fuerza a alguna, taxistas cubanos con sus correspondientes ganchos humanos, y decenas de chicas pensando que la noche se acaba y la han malgastado en la puerta. Sería tan fácil bajar y elegir a cualquiera que me guste, invitarla a entrar e intimar con ella. Pero al mismo tiempo, sé lo que viene después. Tu la buscaste, así que ella te sacará la tarifa de lo que te quiera cobrar, te dirán que no lo hacen por gusto sino por necesidad, que tienen un hijo de 2 años o 6 o lo que sea, y hasta te enseñarán su foto en el móvil, y te contarán que el padre las abandonó. O que si no vuelven con billete el marido las va a matar, porque no hay con qué pagar el alquiler (-¿pero el estado cubano no les proveía de casa gratis?-, -sí, pero solo si resides donde naciste o estás oficialmente censado, si te trasladas es tu problema y eso si la Policía no te exige papeles para justificar ese traslado-).

Así que el castillo de naipes de depredador sexual ocasional se me derrumba en un momento. Es un mercado de la carne lo que estoy viendo, y mi prejuicio moral que toda la vida me ha impedido pagar por follar se impone. No quiero contribuir a la explotación sexual de esas mujeres, me digo para consolar mi conciencia progresista de varón paternalista. Así que me decido a abandonar resignado el lugar, abatido por la contradicción entre la ansiedad de mi entrepierna ante tanta mujer hermosa y provocativa y mi conciencia política y social tan bien educada.

Pero cuando ya un poco retirado de la entrada, estoy evaluando como abordar a los taxistas para que no me sangren, de pronto me aparece en el oido una trigueña suave y fresca como una rosa: “hola Papi, ¿de dónde tu eres?. ¿Quieres pasar un rato agradable conmigo?”. Y lo dice con tanta suavidad que no puedo resistirme a contestarle. Así que acabamos yendo a otro lugar a tomar algo para conocernos mejor.

Resulta ser una peluquera de 22 años procedente de Holguín (en Oriente y que, como las de Santiago, tienen fama de “echás pa’alante” según me cuenta más tarde la vieja mulata habanera que cuida la casa donde me alojo y que parece especialmente interesada en protegerme). Dice que lleva 6 meses en La Habana y que efectivamente tiene un niño de 2 años cuya foto por supuesto me muestra. El padre se alistó con una yuma americana y ahora está con ella en USA. Yo le replico que no estoy interesado en chicas que van con la tarifa por delante, que eso lo hace todo feo y sucio, y que quiero chicas que quieran estar conmigo porque les gusto y quieren pasar un buen rato, que no busco chicas que me niegan un beso en la boca (como hacen la mayoría de prostitutas). Un beso de verdad.

Verdad o mentira, y aunque ella hace todo lo posible por mantener el tono agradable y cariñoso, incluso me da un morreo de los gordos, en señal de que está dispuesta a lo que sea para complacerme, sé que inevitablemente estamos ya en plenas negociaciones. No encuentro la forma de echarme atrás, y la naturalidad de la chica me atrae sin resistencia. Miento como un bellaco y le digo que es mi última noche en La Habana, que me he pasado una semana entera trabajando en las empresas del puerto, y que aun no me han pagado, solo me queda el pequeño resto de dietas que me dieron. Soy un cerdo, lo sé. Pero es el puto mercadeo, me digo. Ellas quieren sacar todo lo que puedan y yo lo menos que pueda pagar. Tanto es así, que cuando tiempo más tarde volvemos al Bolabana para que me ayude a agarrar un taxi barato que me lleve a casa, lo primero que me preguntan los dos mulatos que me llevan (el chófer y el gancho) es cuánto le ha pagado a la jeva. Es una puta competición en la que unos y otras se jactan de sus míseras victorias. Y yo estoy en plena batalla “enfrentando al enemigo”, como gráficamente se dice allí.

Además, para añadir pimienta antes de abordar directamente el asunto de la pasta que ella se resiste a sacar, le miento abiertamente y le añado que precisamente no he estado con ninguna muchacha cubana hasta la fecha, por ese desagradable asunto monetario. No le cuento que en la famosa discoteca “La Cueva” de Trinidad, ligué con unas habaneras del popular barrio mulato de Mantilla, solo “bailando”. Dos trabajadoras de la agencia estatal Havanatur, que solo estaban de vacaciones igual que yo y que me dejaron muy claro desde el principio que ellas no eran de “esa clase” de chicas. No, no lo eran. Ya en La Habana las invito a cenar, a rumbear y a todo el ritual standard del cortejo (incluido el taxi). Así que de una forma u otra el varón acaba pagando. Un amigo mío cubano muy cruel lo llama “echar maíz”. Definitivamente el amor no es barato en Cuba. Los propios hombres cubanos saben que mantener ese tipo de dependencia papi-mami tan típica del Caribe, les obliga a “complacer” (un celular nuevo, un bolso, unos pesos para no se sabe bien qué) y negociar permanentemente con su mujer o novia oficial. Las letras del reggaeton, si se sabe escuchar, lo explican con toda claridad.

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Pero mi jinetera sobrevenida esa noche en Bolabana no se espera la crudeza de la batalla. Es todavía tierna, y se queda a cuadros cuando exijo aclarar el tema de su “complacencia” y le ofrezco tan solo 40 fulas (C.U.C., la unidad de moneda dolarizada para extranjeros que se inventaron los Castro). Seguramente se esperaba la cifra estándar de 100 dólares que me habían pedido sin buscarlo en “Dos Gardenias” la noche anterior, aunque fuera para rebajarlo a 80. Entonces sale la necesidad. Me cuenta que está allí para sacar dinero para poder pagar el alquiler en un par de días, 140 dólares o fulas.  Que ya le han desahuciado una vez y que no puede permitirse que la vuelvan a desahuciar. Además le digo que tiene que venirse a mi cuarto y quedarse toda la noche dado que está lejos y no puedo enviarla de vuelta en mitad de la noche. De pronto, inesperadamente me pide los 40 más los 10 que más o menos hubiera gastado en su taxi de vuelta, y a cambio me ofrece ir a su casa, que según cuenta está a cuadra y media del lugar donde nos encontramos, en la moderna terraza superior del popular en la noche, restaurante “D’Camino”, en la 41.

Más tarde mis amigos españoles y cubanos me echarán una bronca monumental. Aunque la noche cubana es mucho más segura que en cualquiera de las demás islas caribeñas, el riesgo de ser atacadao por tigres cómplices de la jeva siempre está ahí. Pero yo estoy en modo “All In” (en términos de póker) y en ese momento mi falo y mi cerebro están conectados en la misma intriga. Así que nos vamos a su casa sin incidencias. Una vez en su cuarto no hay vacilaciones. Vamos a lo que vamos. Me tiendo en su cama con los boxer aun puestos, y ella selecciona un condón con sabor naranja de su colección.Me quita los boxers, me lo pone y empieza a chuparme a través del condón, algo que me incomoda por insólito para mi, aunque no protesto. Parece un ritual, te tumban, te chupan y se montan encima.

Creía que de ahí venía el término jinetera, de montar, pero no, al parecer procede del término quebequense “Ginette” para referirse a las prostitutas (los canadienses de Quebec fueron los primeros turistas admitidos en la Isla de los Castro, antes de que los italianos llegaran en manada con la hambruna del periodo especial de los 90, buscando prostitutas baratas que llevarse a Europa). Empezamos con el mete-saca, pero como soy culo de mal asiento, enseguida paso de pasivo a activo y empiezo a marcarle yo el ritmo desde abajo mientras devoro uno de sus pechitos y le agarro fuerte el culazo. De repente, empieza a jadear, se para y me dice que se ha “venido”. No me lo puedo creer, ya  tan pronto, y se lo digo. Se desmonta y me exige que le meta el dedo para que compruebe lo mojada que está conmigo. Estoy flipando tanto que se me baja la inflamación. Se me ha cortado el rollo, no sé por qué y ya no me apetece seguir.

Pero sí lo sé. Ella me había insinuado que cuando terminara conmigo, si llegaba a tiempo antes del cierre a las 4, quería ver si aprovechaba y volvía a pescar para compensar lo poco que le estaba pagando yo. Eran las 4 menos 20 y mi sucia mente estaba imaginando que era un truco para acabar rápido. En realidad era ridículo, pues ella insistía con seguir hasta complacerme a mí, llevara el tiempo que llevara, supongo que ante el temor de que no le pagara. Mi mente estaba hecha un tiovivo. Pero, cómo explicarle que los tíos en general nos excitamos, a diferencia de las tías, por la anticipación de lo que creemos va a pasar. Y mi anticipación estaba totalmente alterada por la creencia del inexorable paso del reloj y su necesidad de dinero, lo que ahora ya me impedía relajarme.Si tuviera 20 años, probablemente sería distinto, pero hace mucho que follo con la mente mucho más que con la polla que es solo un reflejo de la primera.

Para tranquilizarla, le aseguré que le iba a pagar los 50 fulas igual, y hasta me decía entre risas que sería ella la que tendría que pagarme a mi, dado que era yo quien le había dado a ella un orgasmo y no al revés. Para relajar le dije que no le había contado toda la verdad y que hacía solo 48 horas había estado en una situación como esa, pero practicamente al revés. Que no era la primera vez que estaba con una cubana, aunque sí pagando.

En “La Cova” de la Marina Hemmingway, viendo a Buenafé (popular grupo cubano de estilo pop muy personal y con trayectoria internacional hace años), la novia de un amigo cubano me había presentado a dos espectaculares mulatas amigas suyas. Tendriáis que ver como bailaban. Después de pasarlo chevere esa noche vacilando con ellas, resultó que una, profesora de primaria, era vecina del lugar donde me alojaba y además daba clase en el colegio del barrio. Así que al dia siguiente acabaron viniendo a mi casa, a beberse y fumarse todas las cervezas y tabaco que les pudieran ofrecer.

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Como era obvio que acabarían en mi cuarto y en el de mi compañero español de viaje, la maestra que iba de arrogante libró un curioso combate con su “yuma”. Una cosa es ser jinetera, y otra jinetear, una aparentar que se es una dura de la calle, y otra cosa serlo. Finalmente en la cama sin haber hablado en ningún momento de dinero ni parecido, el ritual comenzó siendo el mismo que con la profesional, pero se le notaban los nervios y la falta de experiencia para fingir una relación jinetera-cliente, así que en un momento dado y después de preguntarme montada sobre mí, que quién me había enseñado a moverme así (literal), renunció de golpe a seguir llevando la iniciativa y me la pasó a mí. Sin dudar, aproveché y le dí lo suyo para que bajara tantos humos. ¿Machista?. Lo que queráis. Pero se supone que ella venía a follarme, así lo había dejado claro ella desde el principio y acabé follándomela yo, poniéndola a 20 uñas hasta correrme y que vinieran a buscarnos. Puro sexo animal. Pura candela. Cuando juegas con fuego, siempre te quemas.

Entonces, lo que era una relación casual y por el mero gusto y provocación, se volvió a convertir en algo sucio, cuando no le pareció bastante la propina de 20 fulas que le dí por mero agradecimiento, sabiendo que como maestra solo cobraba del estado 18 miserables dólares al mes. Pero, ¿qué era ella, una jinetera o una maestra folla-amiga?. ¿Sería verdad lo que mi amigo español me contó que su mulata le había confesado de que el 99% de las cubanas en un momento u otro son putas?. Y más cuando en el barrio no se ve bien que una chica decente, una maestra, vaya con yumas. ¿Cómo se ha llegado a este punto en el que las relaciones íntimas están tan manipuladas por la expectativa del beneficio?.

Un español jubilado que lleva 3 años viviendo en Cuba asqueado de la ola prohibicionista que sacude España y Europa desde hace años, y los taxistas que me llevarán de vuelta, me acaban dando pistas, sin saberlo. El culto a la “pinga” es legendario en Cuba. Imposición colonial española o mera herencia tribal, las alusiones al proverbial tamaño cubano se repiten mucho más en esta Isla que en cualquier otra del Caribe desde siempre. A partir de ahí, unido a los embarazos juveniles y precoces (a los 20 una mujer no embarazada es una rareza, aunque afortunadamente cada vez menos), cultivan esa dependencia patriarcal de las que las mujeres sacan partido lo mejor que pueden, con su cuerpo y en los bailes. De ahí que enseguida se giren y te pongan el culo encima, para saber como las tomarás, y si eres confiable como papi o no, al margen de la billetera, que se da por supuesta, y más si eres un yuma.

Con la hambruna de los 90 y el “periodo especial” que sucedió al derrumbe de la URSS, el jineterismo conoció un rebrote que no se recordaba desde los tiempos de Batista y los casinos-burdel de la Mafia en los 40 y 50. Alucinados cuando recuerdan aquellos años 90, los taxistas veinteañeros me confiesan que la gente llegó a comerse las “frazadas” (las sábanas y mantas). El estatismo social y laboral que te obliga a trabajar en un empleo no elegido en muchos casos y por un sueldo fijo e irrisorio de entre 20 y 50 dólares mensuales de promedio, acrecienta la necesidad de ingresos extras como sea, robando en el trabajo lo que se pueda, o jineteando con los yumas, seas hombre o mujer. Todo vale para facilitar la subsistencia. O para escapar legalmente de la Isla con algún yuma. Miseria y Sexo. Sexo y Miseria.

Se está haciendo tarde. Mi trigueña se está terminando de arreglar para volver a trabajar en la puerta de Bolabana, cuando me confiesa que ella tampoco me ha dicho toda la verdad. De pronto me suelta que no tiene 22 años sino 17. Me quedo frío, pero disimulo. Como ve que no me altero, me saca su carnet para que lo compruebe y de paso me saca otro, que resulta ser de una amiga suya y que sí tiene 22. Es el que usa para entrar en los hoteles y casas privadas de huéspedes. Según ella, nadie comprueba nada. Te registran para cubrir el expediente y nada más. Pero la prostitución está seriamente castigada en Cuba. Cuando llegamos a la puerta del Bolabana, a punto de cerrar, la Policía ha hecho una batida y despejado la entrada de tanta aspirante a jinetera. Así que mi amiga va a tener suerte ante la falta de competencia. No la vuelvo a ver ni la volveré a ver. Ya he tenido bastante.

A la mañana siguiente, mi compañera española de viaje, sin saber el episodio de los 17 años, me pega un buen rapapolvo, cuando se entera que he pagado sabiéndolo de antemano. Aunque es una chica liberal, no puede evitar sacar su corporativismo femenino eurocéntrico a relucir. Para ella una relación pagando es inadmisible. Lo asimila a ir de putas en España. Algo que espero jamás hacer. No asume que en el Caribe las reglas del juego no son así. Que la desigualdad es tan infranqueable que pretender lo contrario, no “complacer” con una ayuda económica a tu pareja casual, no solo no está bien visto, sino que se considera un abuso egoísta. Ya lo contó el irrepetible punki visa Oro, Miguel Angel Arenas, el reportero sexual de la revista Primera Línea ya en 1990, hablando de Brasil a Angel Casas en TVE-1: “En casi toda América Latina la diferencia entre prostitución y no prostitución no existe. No hay burdeles ni proxenetas. Las chicas simplemente van a la discoteca, y ligan” (https://youtu.be/0ItcAetzpH8). Lo que él contaba entonces sobre Brasil, es perfectamente aplicable todavía hoy a Cuba. Gran dilema en el país con las mujeres más bonitas en promedio del mundo entero.

Sus opiniones al respecto, querido/a lector/a, serán muy apreciadas.

*”Rikiti” es un término alegórico relacionado con el sexo, como otras referencias metafóricas popularizadas en las canciones de Reggaeton, como “Piki Piki” o “Chiki Chiki”. El vídeo de la canción de 2015, a cargo del reconocido cubatonero Chacal y otros, y cuya remezcla en 2016 es muy popular ahora mismo, puede verse aquí: https://youtu.be/YM0XSJJeYuk

 

 

 

¿LA PROHIBICIÓN DEL CANNABIS MÁS CERCA QUE NUNCA DE SU FINAL?. La Marcha Mundial en Madrid demuestra que el activismo cannábico está más fuerte que nunca, pero la regulación legal puede acabar siendo una trampa

Cada vez que se oye hablar de Marihuana, sobre todo los no fumadores esbozan una sonrisita cómplice, una especie auto-confesión hipócrita de… “en realidad no es tan malo, pero que le vamos a hacer, eso es cosa de los médicos y las autoridades”. Con este mantra pasivo hemos pasado de unas épocas (sobre todo en los años 70/80) donde el consenso social hacia la tolerancia cannábica era masivo e intergeneracional, a un periodo prohibicionista a ultranza donde desde la Ley Corcuera de 1992, la patrimonialización de la salud pública quedaba en manos de los lobbies médicos y farmacéuticos internacionales, y la represión policial y judicial recibía prácticamente un cheque en blanco, por más que la figura del consumo compartido fuera el resquicio legal que permitiera el incremento constante de consumos colectivos partiendo de la despenalización del auto-cultivo. Pero despenalización no significa legalidad, como se encargan de repetir machaconamente nuestros tribunales. Y ese estigma de ilegalidad o para-legalidad de cualquier actividad relacionada con el cannabis, se sigue extendiendo en la realidad oficial de nuestro país, hasta contaminar amplios estados de opinión, para los que el uso del cannabis se reduce a un mal hábito perjudicial para la sociedad, que hay que controlar y reducir, más propio de ciudadanos auto excluidos y poco serios, que de ciudadanos responsables y con capacidad crítica, activos en la sociedad diversa de hoy.

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Nada más lejos de la realidad. Por más que quieran ponerse puertas al campo, el futuro avanza hacia la incontestable regulación legal de la conflictiva planta, aunque sea de la mano de los innegables beneficios generales apreciados en aquellas zonas del planeta, que ya han dado el paso (determinados estados en USA, Uruguay, etc.). El clima político de cambio además hace imaginar (más con expectativas que con realidades concretas) que estamos acercándonos a un momento histórico, a un punto de no retorno en cuanto a su esperada regulación responsable que dignifique a los ojos de la sociedad a cultivadores y consumidores, mientras una considerable industria ha ido creciendo paralegalmente en los últimos años en todo el Estado, desde grow-shops sin fin a continuas ferias temáticas sobre auto-cultivo, CSC’s (Clubes Sociales de Cannabis), movimientos asociativos de toda índole y plantaciones masivas incontroladas, con los pros y contras que ello supone para la tan traída “salud pública”.

En un momento clave de este tira y afloja, cuando más se está hablando de iniciativas políticas (Propuestas no de Ley, Iniciativas Legislativas Populares) y algunos de los llamados Gobiernos del Cambio habían comenzado a avanzar en nuevas regulaciones autonómicas y municipales que dotaran de mayor seguridad que la actual tanto a los usuarios como al resto de la ciudadanía, 3 sentencias consecutivas del Tribunal Supremo a finales del pasado año volvieron, en otro paso a atrás, a ratificar el marcado carácter ilegal de cualquier intento de colectivizar y regular el cultivo y consumo, perpetuando el estigma, que además globaliza con la aplicación de tratados internacionales ya obsoletos y claramente dependientes de fines como poco dudosos, de que la sociedad no consiente la visibilización y la normalización del uso y cultivo del cannabis, reduciendo su tolerancia a ámbitos cerrados y ocultos, sin posibilidad de crecimiento masivo, sin proselitismo de ninguna clase, en definitiva sin capacidad de expansión social, dejando además en manos de la discrecionalidad policial (lo que en España sabemos bien que significa) la criminalización del uso y cultivo compartido, en particular en los CSC, cuya pervivencia queda literalmente a su merced. La cultura de la Marihuana sigue siendo para las autoridades una cultura de rebeldía, de inconformismo, de desobediencia civil, que debe contenerse a toda costa.

Por eso, por este momento histórico tan crítico, existía especial interés por saber que daría de sí la celebración de la 20ª Marcha Mundial de la Marihuana en Madrid (como en otras grandes capitales del mundo simultáneamente) el pasado 7 de Mayo, que aun iniciada en el ya lejano 1997 por organizaciones pioneras como AMEC, no es hasta el pasado 2015 que asume el concepto de “Mani-Fiesta-Acción”, y que a modo de carnaval reivindicativo recorrió la Gran Vía de Madrid, por primera vez este año con un bus descubierto y la música reggae de distintos sound-systems, cantantes y animadores, atronando e invadiendo durante 4 horas el corazón comercial del Estado, ese voraz escaparate del consumismo de marca internacional, que es el antagonista natural de la cultura cannábica, basada -al menos originariamente- en el campo y la naturaleza. Aunque la confrontación pública de paradigmas se resolvió sin incidentes (más allá de que el interés sobrevenido de turistas y viandantes en general desbordó la afluencia prevista a la altura de Callao, al punto de que tuvieron que cerrarse temporalmente los dos sentidos de la circulación en la Gran Vía), los 4.000 asistentes según la organización (algo de más de 1.000 según otras fuentes), no podían contener la emoción, y hasta la euforia, de saberse protagonistas justo en esos ambientes tan comerciales donde siempre se sintieron ajenos cuando no vigilados o perseguidos. Una alegría perpleja que a diferencia del año pasado (cuando la Policía infiltró agentes secretos para detectar el consumo y multarlo) contó con la total permisividad policial, incluso cuando desde el bus se disparaban con un cañón de aire, bolsitas con productos para fumar, entre otros merchandisings de la marcha.

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Pero en una lucha social tan dispersa como ésta, con intereses tan dispares como los dueños de negocios florecidos a la expectativa de la legalización, activistas que no entienden esta lucha sin su hermanamiento con otras paralelas en defensa de las libertades individuales, como la “School of Activism” de la asociación castellonense Assonabis, caravanas venidas de todas las partes del estado, consumidores individuales, defensores convencidos de la urgencia de aprobar el uso terapéutico normalizado, defensores legales asociados, negociadores políticos, y hasta arribistas mediáticos cámara de TV hípster en mano, ese crisol de silbatos y globitos verdes, esa batucada tan necesaria para la visibilización y la llamada de atención, pareció tapar la mucho más importante barricada que, como una hidra, trata de concitar todas las esperanzas comunes en torno a la propuesta política de una denominada oficialmente “Regulación Responsable” de la que hablamos con representantes de dos de los organizadores oficiales de la marcha, y que con todo no termina de dar respuesta a la necesidad de poner encima del debate público, que la marihuana y toda la cultura ancestral que arrastra, no solo es cuestión de regulación lúdica y/o terapéutica, sino que es una formidable herramienta para poner en solfa el paradigma de consumo globalizado actual, y en consecuencia para hermanarse con la reivindicación ecológica, de decrecimiento y de respeto a la naturaleza, que parece obviarse en parte en el debate público que se pretende legislar.

“Cuando hablamos de derechos individuales, deberíamos hablar mejor del derecho a la salud colectiva, no estamos hablando de libertades individuales, estamos hablando del respeto a la tierra como estilo de vida, no estamos hablando de los negocios de las farmacéuticas ni del alcohol, estamos hablando de la libertad del cultivo libre, del agricultor, del respecto del modus vivendi que respeta una vida, que no necesita los libros, que no necesita el dinero, y que no necesita de prohibiciones, que aprende de la naturaleza, la enseñanza de la naturaleza y las plantas que curan. La realidad es que la cola de caballo, la albahaca, el romero, el tomillo, el ajo, la cebolla, la zanahoria son medicina, y el cáñamo o la marihuana es una de ellas. Están en la naturaleza, porque es un elemento más de supervivencia que podemos acceder a él, y relacionarnos con él. Desde ese punto de vista, todos lo demás son negocios perversos del capital. En el movimiento de capital, si tú tienes mucho dinero puedes decidir dónde invertir, si tú decides invertir en vez en la tierra y en la cultura que protege a la vida a través del cáñamo, por ejemplo, decides invertir en otros subproductos paramilitares o eclesiásticos, naturalmente que no avanzamos”, nos advierte Sergio Monleón, fundador del grupo pionero de reggae en España, Jah Macetas, y que no participó en la Marcha, aunque no es contrario a ella.

El objetivo de esta marcha era solicitar a todos los partidos políticos que incluyen en su programa alguna fórmula relativa a la regulación del cannabis, (PSOE, IU, Podemos, Ciudadanos y ERC) que sean coherentes con sus programas y valientes para impulsar una Ponencia Parlamentaria seria, técnica y objetiva con presencia de la sociedad civil, a través de una PNL transversal a todas estas fuerzas políticas, que cristalice en una Regulación Responsable e integral del cannabis”, nos cuenta Bernardo Soriano, de la firma S&F Abogados, muy implicada en la negociación política de la regulación, a través de la Plataforma “Regulación Responsable” (RR) de la que es su portavoz. Pero le cuestiono si no se está confiando demasiado en la agenda de los políticos y si tienen un Plan B para el caso de que esa PNL no termine de salir nunca adelante.

“Los tratados internacionales y la pertenencia a los mismos por parte de los Estados, son sin duda la excusa para no regular, pero esta excusa como digo se puede suplir, con lo realmente necesario, Voluntad Política, es lo único que hace falta para regular. Te pongo el ejemplo de Bolivia que, para regular la hoja de coca, salió del convenio, planteo una excepción al mismo para la hoja de coca, volvió a entrar en el convenio y aquí paz y después gloria, la JIFE no hizo nada., más ejemplos, Uruguay, Colorado, Alaska, Washington, Oregón, Holanda… Como digo Voluntad Política, solo hace falta eso.

En cuanto al coste electoral habría que decir a los partidos políticos que critican que no hay coherencia entre programa y concreción del mismo mediante acciones legislativas, que deberían aplicarse el cuento y dejar al lado esas estrategias para no perder votos de “lo iremos viendo”, “hay cuestiones más importantes primero”, “Ahora no toca…”; les decimos lo siguiente: #sinotocanohayvoto.  Es una reivindicación lícita de 4, 5 millones de usuarios en el Estado, también ciudadanos que pagan sus impuestos y que exigen se respeten las promesas electorales incluidas en los programas, pasó la etapa de engañar a la gente para conseguir votos, a partir de ahora se penalizará al que no cumpla.

La voluntad política siempre se suple con movilización social, el Plan “B” es una ILP a Nivel Nacional para que sea el movimiento social anti prohibicionista ligado al cannabis el que lleve el debate al Parlamento, pero primero optamos por la incidencia política y la coherencia en el cumplimiento de sus programas.”

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Pero a falta de agenda política nacional clara, a diferencia de Bernardo que cree como el Tribunal Supremo que Ayuntamientos y Autonomías no tienen competencias para ir impulsando poco a poco la regulación, David Rabe, de la veterana Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC), sí les otorga un papel más relevante a estos políticos de mayor cercanía con el ciudadano, sobre todo con los CSC’s: “Las comunidades autónomas deben de regular la actividad de los CSC’s, puesto que son estas administraciones en las que nos damos de alta. Hemos venido para ser parte de la solución y no parte del problema. El modelo que defendemos desde la FAC no deja lugar a dudas, somos igual de activistas que quien decide cultivar sus 2, 3 o 4 plantas en su casa para su autoconsumo, la diferencia es que decidimos asociarnos para gestionar entre todos, la defensa de ese derecho al autoconsumo como organización social. Juntos defendemos mejor nuestro derecho a ese espacio para las personas usuarias de cannabis donde prime la información, la reducción de riesgos y el aportar un servicio social a la comunidad.”

Si finalmente ese debate público y político se llega a abrir como piden las organizaciones convocantes, la cuestión de la salud pública será el caballo de batalla. Una perspectiva más ambiciosa que la mera seguridad jurídica, exigiría no perder de vista las reflexiones casi metafísicas tan rastafaris, pero de mucho calado real, que hace el músico y psicólogo Sergio Monleón, sobre la relación con la planta a la que deberíamos aspirar legítimamente en una sociedad avanzada.

“El objetivo de todo ejército, cuando arrasa, lo que pretende es divorciar a la ciudadanía de su vínculo con la naturaleza. En cuanto tu divorcias a la gente de la naturaleza, todos los miedos son posibles. El primer miedo es a comer lo que es natural, el segundo miedo es a fumar lo que es natural, lo que siempre ha sido tu sustento aparece como tu enemigo, porque te pautan desde pequeño en las escuelas las bases de tu alimentación, te restringen la clorofila, te restringen todos los cannabinoides que tu hubieras comido en la tierra, viviendo naturalmente cerca de ella, y te los cambian por lácteos y azúcares, te cambian todas esas pautas de comida desde la infancia, te secuestran de la familia y te meten en esos aislamientos sensoriales llamados escuelas, con personajes que solo leen libros y te los recitan, y claro toda esa frustración acumulada de la infancia crea pautas deficientes de minerales, de vitaminas, de todo tipo de movimientos porque estás sentado en sillas todo el tiempo, que no es correcto, porque ninguna persona en la infancia estaría sentada en sillas tantas horas…Entonces el resultado de toda esa alienación programada, sistemática y paramilitar, es el divorcio completo de la tierra, y de los conceptos de respeto a la tierra y de luchar por ella, porque la desconocemos.

Entonces te enseñan una planta y te asustas, te enseñan un mosquito y lo quieres matar, ves una hormiga y la quieres chafar, ves una araña y quieres huir, porque estás totalmente enajenado de la vida natural. Eres un esclavo del sistema educativo, de todos los libros y de todo lo que te han metido en la cabeza desde los 3 años, porque te han separado de tu madre y del pecho, que al parecer el pecho produce unos cannabinoides naturales en la madre y al parecer muchos científicos dicen que tenemos un sistema canabinóidico que recepta esos productos, no solo de la yerba, sino de muchos alimentos que existen en la naturaleza. Naturalmente si te separan de la naturaleza, tus carencias van a ser enfermizas, con lo cual todos los hospitales, todas las farmacéuticas están esperándote, porque saben que después de 18 años de colegio vas a tener un montón de problemas. No has accedido a la clorofila correctamente, no te has movido correctamente, te han obligado a leer y a fijar la atención en sitios y a oír cosas que no querías escuchar. Con lo cual, vas a estar enfermo seguro.

¿Qué solución te dan? Te colocan el alcohol, la televisión y otros distractores sociales como la política, el deporte y cualquier otro subproducto paramilitar. Porque en el fondo lo que se busca es impedir que tú seas autosuficiente. Y dentro de esa prohibición, naturalmente criminalizan todo lo que te sienta bien. Todo lo que te hace estar a gusto. Si tú estás a gusto con algo, penalizado. O en tu casa, y que no se entere nadie”.

Es que precisamente es ese el argumento de peso para ponernos manos a la obra hacia un nuevo modelo de regulación en el uso del cannabis”, apunta David Robe de la FAC.

“Se apeló a un problema de salud pública para prohibir el cannabis, lo cierto es que cuando se prohibió (hace ya 50 años), no existía un problema de salud pública con respecto al cannabis ni a su uso. El problema lo tenemos ahora, cuando cualquier persona usuaria es empujada a recurrir al mercado negro para autoabastecerse de cannabis para su consumo, donde además del peligro de seguridad que ello conlleva, también está expuesto a la adulteración o a recibir cannabis en mal estado a precios fuera de toda lógica sensata.

Existen muchos facultativos que se muestran claramente a favor de una regulación en el uso del cánnabis, de hecho, la prohibición del cannabis ha supuesto un retroceso en la forma en la que algunos investigadores han tenido que posponer sus investigaciones, precisamente por esta situación prohibicionista. Los permisos para estudiar a fondo las cualidades terapéuticas del cannabis siguen siendo muy farragosas y prácticamente casi imposibles de llevar a cabo en un país donde damos más importancia a la aparición de un medicamento con extracto de THC o CBD, que a la planta de donde se obtiene su compuesto activo…. Toda una declaración de intenciones.

En la actualidad existen muchos médicos implicados en el tema, personas como Fernando Caudevilla, que llevan mucho tiempo implicados en la prevención de riesgos y en la asistencia de enfermos que se interesan por el cannabis como aliado o sustituto de otro tipo de medicación. También es destacable la aparición del Observatorio Español del Cannabis Medicinal, donde diversos especialistas trabajan para que el uso terapéutico del cannabis sea una realidad a tener en cuenta.”

“Afortunadamente en España contamos con la mejor Sociedad del mundo en cuanto a número de investigaciones con cannabinoides, la Sociedad Española de Investigación con Cannabinoides (SEIC)”, añade Bernardo Soriano (RR).“ “Además algunos de sus integrantes más significativos y con más background, junto con algunos médicos y Asociaciones de Pacientes como dosemociones, han formado el Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM), principal ente que trabaja por la normalización del uso del cannabis medicinal, la información veraz y la incidencia política de cara a su regulación.”

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En realidad, el uso terapéutico del cannabis parece contar con un consenso científico de tal magnitud que solo necesitaría voluntad política para su legalización definitiva. Sin embargo, les pregunto si esto no puede suponer el chocolate del loro, la vía fácil para los políticos, pero dejando fuera al grueso de usuarios, considerados de interés residual, cuando su uso es sólo para fines lúdicos. Una legalización “trampa” en toda regla.  Pero aun asumiendo el riesgo, Bernardo Soriano (RR) me sale al paso:

“Coincido contigo en que hay riesgo de que se centren en la regulación del uso medicinal y dejen al grueso de los usuarios fuera, que sería lo fácil para ellos, les damos un caramelito para que se callen…, pero por otra parte eso no puede coartar la reivindicación totalmente lícita que esgrimen los usuarios medicinales respecto de tener un acceso seguro, económico y de calidad que ahora no tienen y que el Estado en dejación de sus funciones no les provee. No es justo que los usuarios medicinales se sientan criminalizados y sometidos a una presión inmoral cuando van a recoger su medicina, imaginemos que cuando fuéramos a comprar ibuprofeno y saliéramos de la farmacia nos pudieran sancionar con 600 € por acceder a una sustancia que nos beneficia como tratamiento y que nos ha recomendado un médico. Como dice Carola Pérez, presidenta del Observatorio Español de Cannabis Medicinal, El dolor no puede esperar.

Pero es precisamente con estrategias como la anteriormente planteada de Regulación Responsable, como se está solicitando una regulación “Integral del Cannabis”, precisamente Integral por eso que apuntas, dado que, si se lleva a cabo una regulación parcial, muchos usuarios quedarán fuera y por tanto seguirán acudiendo a los antiguos circuitos ilícitos que es una de las cuestiones que precisamente queremos evitar. Por eso la Propuesta de Regulación Responsable protege y vela por todas esas realidades de los distintos usuarios y usuarias. Esta propuesta la llamamos la de los 5 pilares:

  • Regulación de la tenencia, consumo y cultivo para uso personal.
  • Regulación de los Clubes Sociales de Cannabis.
  • Regulación de un sistema de licencias en tres niveles: Producción, manufactura y venta.
  • Establecimiento de políticas sobre el cannabis basadas en la información, educación y prevención de riesgos.
  • Regulación del cannabis medicinal.”

Y David Robe (FAC) pone el dedo en la llaga, además, cuando avisa de los peligros de la apropiación en ciernes por la industria farmacéutica, que se ve venir bajo el paraguas del uso terapéutico del THC, deslindándolo del cultivo y consumo natural de la planta, y convirtiéndolo en sintético: “Si hay que enfatizar algo con respecto al uso terapéutico del cannabis, es que ha sido usado desde muchos siglos atrás por diferentes civilizaciones como planta medicinal, y que tan sólo desde hace 50 años sufrimos su ilegalización. Actualmente, los únicos que pueden recomendar su uso terapéutico son los facultativos médicos. Debe de seguir siendo así para que más profesionales sanitarios se conciencien de que muchos pacientes necesitan de su implicación para recuperar un recurso terapéutico barato, eficaz y versátil. El reconocimiento al uso terapéutico del cannabis debería ser algo en lo que todo/as los facultativos/as tendrían que estar de acuerdo, es un hecho que cada vez más médicos reciben consultas sobre uso de cannabis por parte de sus pacientes, con lo que debería de haber más formación e información sobre este tipo de terapias. Muchos apuestan por un fármaco (Sativex) con un concentrado de THC, ¿nadie se ha percatado que cultivar la planta de la que se extrae el componente activo puede ser mejor y más barato?, detrás de su posible expansión como recurso terapéutico viable vuelven a estar presentes criterios morales antes que el juramento hipocrático al que deben de acogerse los facultativos médicos”. Criterios morales y economicistas, añadiría yo.

Chronic Sound

Lo que resulta indudable es que la sociedad civil en España va muy por delante de la sociedad política, jurídica y científica. La prueba es la respuesta inmediata del colectivo musical reggae que participó con entusiasmo en la marcha, con los sounds Chronic, Mas Jahma Promotions, Crossfyah, The Silly Tang, Dj Shayman, y los cantantes Lion Sitte y Mr. Moaktahr, pero sobre todo el papel que está jugando una industria cada vez más en auge como la de los GrowShops, cuya incidencia como industria, no está claro si perjudica o beneficia a la cultura anti-farmacéutica que subyace detrás la marihuana. El movimiento de los Grow Shop sin duda ha sido lo que ha impulsado la normalización de la sustancia surgiendo con valentía en un momento en que la situación en España no era buena, siendo los pioneros. Creo que la industria no es incipiente, sino que está consolidada, siendo España el país de referencia en Europa y más potente empresarialmente moviendo cientos de millones de euros. Este gigante por otra parte tiene los pies de barro al sustentarse en una sustancia que a priori es ilegal. No es entendible que haya un movimiento tan gigantesco ligado a esta sustancia, y que en ningún caso sería imaginable respecto de otra sustancia ilícita, esto es sin duda por la integración transversal que tiene la sustancia en la sociedad. Por tanto, a mi modo de ver beneficia, dado que normaliza” dice Bernardo Soriano (RR).

Pero David Robe (FAC) no lo ve tan claro, y además está más preocupado por el abuso que 4 aprovechados buscando negocio pretendan hacer del incipiente modelo de CSC’s: “Es complicado de augurar, pero eso debería de hacernos ver la urgencia por la cual debemos de regular lo antes posible, y tenemos la obligación de hacerlo pensando en las personas y no en las empresas ni en una política de “tanto ganas, tanto vales”. Mayoristas, bancos de semillas, grow´s, etc… son empresas que han ayudado a que millones de personas puedan cultivar cannabis de una manera segura y con garantías, no debemos de olvidar eso. Lo que nos preocupa más es la mercadotecnia que circula alrededor de los CSC’s, donde encontramos muchos conceptos alejados de lo que es el activismo y la desobediencia civil. No nos cansamos de repetir que crear un Club Social cuesta sólo 50€, el costo real está en el esfuerzo por comprender como funciona nuestro modelo asociativo y aplicarlo de forma adecuada. Regular permitirá separar bien el grano de la paja”.

Sea como sea, la revolución cultural verde está en marcha irremisiblemente. Bueno será no olvidar, porque los ancestros consideraron desde siempre al cáñamo como una planta sagrada. Algo debían saber que a nosotros, en general, se nos escapa.

TEXTO: Carlos Monty

FOTOS: Jorge Solano, Markus Ssh & Lucas Shakool

EDICIÓN ORIGINAL: Periódico Crítico DIAGONAL. https://www.diagonalperiodico.net/movimientos/30406-prohibicion-cannabis-cerca-final-marcha-mundial-marihuana-madrid.html

 

 

NAKANY KANTÉ -POR FIN AFRICA EMPIEZA EN LOS PIRINEOS. Alhamdulillah!

(Entrevista aparecida inicialmente en el Periódico Quincenal “DIAGONAL”. La edición original puede consultarse aquí: https://www.diagonalperiodico.net/culturas/30378-entrevista-nakany-kante-cantante-guineana.html)

Es la tercera vez que voy a entrevistar a esta fuerza de la naturaleza de tan solo 25 años, en menos de un año de tiempo. Acaba de presentar su segundo disco “Naka” en el rígido recinto del Auditorio del C.C. Conde Duque de Madrid, y pese a las cortapisas de esta clase de espacios más pensados para el jazz y el teatro que para propuestas tan vitalistas y más propias de recintos al aire libre, como siempre que Nakany actúa y se desmelena, la excitación general flota en el aire. A la salida acabo de escuchar a alguien decirle a Oscar Martos (líder del grupo africanista de Madrid, Pyramid Blue): “había escuchado el disco con mucha atención, pero su directo es otra dimensión”. Así es, nadie queda indiferente y su entusiasmo juvenil se contagia.

Desde su 2ª actuación el año pasado en el Poblado Africano del Rototom Festival, ha sido casi imposible no cruzarse con Naka (como la llaman en su entorno) de una forma u otra, en cuanto te interesabas por algún atisbo de música africana en España. Le pregunto qué ha cambiado en este último año, cuando nos quejábamos de que lo africano permanecía anclado en lo exótico, sin posibilidad de avanzar transversalmente en la cultura y la música española. Pero casi no hace falta que conteste. Los titulares hablan por ella. Habitual de toda clase de espacios en RNE-3, 5º mejor directo de 2015 según la revista Rock de Lux, páginas completas en La Vanguardia, el Periódico, El País. Está de dulce. Y la historia de la chica guineana de Siguirí (en la frontera con Malí) que nunca cantó profesionalmente, aunque hiciera sus pinitos incluido un concurso que dice ganó con 18 años, hasta que llegó a Sabadell y de la mano de su marido, el percusionista Daniel Aguilar, comenzó su carrera musical participando en iniciativas públicas de visibilización de artistas africanos en Catalunya, como Afroesfera y Afromúsiques o en el proyecto de música para la integración “Diversons” financiado por la Obra Social de La Caixa; ya ha sido contado por activa y pasiva en toda clase de medios. Googlea para más información.

Naka - C.C. Conde Duque

Su álbum de debut en 2014 “Saramaya” era un compendio de ritmos tradicionales del África Occidental, que fue calando poco a poco, y que le permitió no parar de actuar en la frondosa agenda de festivales populares de la provincia de Barcelona, consolidando una reputación de artista fresca y que trasmite energía positiva, aunque sus letras “mandingas” no se entiendan por el respetable. Da igual, la riqueza de las texturas sonoras con músicos de múltiples nacionalidades (senegaleses, de Burkina Fasso, o Malí, pero también argentinos o la tremenda potencia de sus bailes con su corista senegalesa Mami Mbengue, suplen de sobra la conexión emocional con el público). Como ocurre ahora con su 2º disco “Naka”, los trabajos de Nakany Kanté van ganando poco a poco a cada escucha, lo que demuestra que, aunque no se trate de una “griot” (las castas de artistas que transmiten la tradición popular de generación en generación en el África Occidental), es una trabajadora intuitiva e infatigable con mucho más conocimiento de la música popular africana del que pudiera parecer para su edad. Un diamante en bruto que se está puliendo poco a poco en España. Noticia!!.

Sí, este disco es mucho más personal que el primero, porque todas las composiciones y la producción es por fin mía, con la supervisión de los músicos, que aportan cada uno lo suyo, claro. A mí, es que me viene la inspiración en cualquier momento, pienso en una palabra africana que me viene a la cabeza, y de ahí me pongo a desarrollarla donde esté”. Curioso, los títulos de casi todas sus canciones se componen de una sola palabra. Pero en su cultura mandinga, una palabra es más que un formato ortográfico, es un océano conceptual. ¿Y quién hace los arreglos, porque este disco suena mucho más maduro que el anterior, más trabajado?. “Pues, yo!”, contesta casi ofendida, pero sin autosuficiencia. Pero tú has estado recientemente en tu país Guinea Conakry, has aparecido en televisiones, con lo que eso significa de popularidad en África, allí ya te llaman artista, has actuado allí, pero en realidad, ¿cómo te ha recibido el resto de la comunidad musical, teniendo en cuenta que ni eres “griot” ni has desarrollado tu carrera en el país, sino en el extranjero, y eso a veces se usa para acusar de impostura?. “No. Muy bien. Les gusta mucho “Tougna” que canto con Dani Makako y Calima. Están encantados de que nuestra cultura sea reconocida en Europa por otros músicos. Yo procuro ser humilde, y no competir con nadie. Solo cuento lo que la gente de la calle vive, y se sienten muy bien de que alguien se lo cante”. Sí, de hecho, has grabado un vídeo muy cómico allí que se llama “Yaguikhono” y que cuenta una estupenda fábula de un padre que no reconoce a la hija de su amante embarazada, y 18 años después trata de ligársela en un bar, sin saber que se trata de su propia hija. (Risas). ¿Eso significa que, como ocurre con otros artistas de tu país que han tenido repercusión internacional como Takana Zion, y que incluso han vuelto para montar estudios discográficos en Conakry, tienes en paralelo un proyecto de carrera local o para el mercado del África Occidental?. (Se le ilumina la cara): “Bueno, no sé, pero tengo que volver para grabar un nuevo vídeo allí y un single para ellos” (y se le nota el entusiasmo ante la perspectiva, pese a que las giras y la promoción de “Naka” mirando ya hacia el Womad y el circuito internacional de la World Music, le obligan a tener los pies en el suelo y a concentrarse a este lado del Mediterráneo).

Volviendo a España, a mí no me interesa esa etiqueta de “Afro-Pop Malinké” que no existe, ni nada significa, pero que le han impuesto los medios para referirse a su afro-fusión de ritmos africanos como el sabar (mbalax) senegalés, el soukouss congoleño o el afrobeat nigeriano con cadencias mediterráneas. Me suena a otro exotismo más con lo de “malinké” (la forma en que se autodenominan los mandingas). Yo lo que quiero averiguar es por qué ella es la “elegida” para dar la bienvenida a la música africana hecha en España. En su sello, la pequeña discográfica especializada en Barcelona “Slow Walk Music”, impulsada por el antiguo mánager de Ojos de Brujo, Javi Zarco, hay otras referencias muy interesantes de africanía facturada en España como Alma Afrobeat Ensemble o la cantante mozambiqueña, nacida en Bostwana, Anita Zengeza, pero no tienen ni de lejos, la misma repercusión que la Kanté. Tal vez, el folclor del África Occidental nos suena más cercano desde que senegaleses, cameruneses y guineanos se empezaron a instalar en España en los 90, o tal vez es porque se trata de una mujer y cada vez más reivindicativa, por cierto, que nos acerca de primera mano una crónica en femenino de lo que sucede allí, una visión de la que carecemos. Pero, Naka, ¿cómo has conseguido captar tanta atención sin utilizar esa imagen agresiva y sexy de pelo corto de colores o de peinados excéntricos que tanto ayudan a vender como imagen, que popularizó Angelique Kidjo, y siguen otras muchas artistas africanas como tus paisanas Sayon Bamba y M’Balou Kante, o la nigeriana Yemi Alade?. ¿Qué mujeres africanas te sirven de inspiración, Rokia Traoré, Fatoumata Diawara…?

Más comunicativa que nunca en su carrera, hoy la artista se detiene a explicar con detalle al público el contenido de sus canciones, exhorta a participar en sus mensajes, se despacha a gusto con los tópicos de los oprobios sociales que no soporta (como la sumisión de la mujer por el hombre, obligada en las sociedades musulmanas, a cuidar de la familia, a mantener la casa en ausencia del hombre y a salir a vender pescado o cualquier cosa para subsistir, mientras el marido solo se preocupa de traer dinero a casa, sin ocuparse de una sola carga familiar en “N’Torolá”, o del abandono de los niños en las calles, tratando de vender lo que sea para evitar ser represaliados a la caída de la noche en la cruda realidad de los “talibes” de la escuelas coránicas que se escucha sin citarlos en “Bidenou”, mientras la sensación de tránsito y pérdida en este mundo hostil se expresan en los “pasos vacíos” (en castellano) de “Yala Fou” y en “Kitibana”, enseñándonos un mundo más grande y humano que el que nos muestran las pantallas de televisión. Le pregunto entonces, cómo si vive y se desarrolla artísticamente en España, y es tan buena cronista de África, no hay referencias en sus mensajes a las experiencias de los africanos y afrodescendientes en España. Pone cara de incomprensión y enseguida noto que he pinchado en hueso.

Naka - C.C. Conde Duque 2

Le pregunto por el desafortunado episodio de YouTube negándose a bloquear los mensajes racistas contra la bloguera afrodescendiente de Barcelona, Desirée Bela-Lobedde (“La Negra Flor”), cuya lucha contra el gigante de internet, saltó incluso a las televisiones españolas, pero me dice no conocerla. Afortunadamente, Javi Zarco sale al quite: “Tienes que tener en cuenta que es joven y la relación que tiene con africanos es la que tiene con sus paisanos de Guinea Conakry, y que desde hace unos 5 años se relaciona solo con músicos de Senegal, Mali, y Burkina, principalmente y desde hace 2 ó 3 con las bandas de Slow Walk. Ella vive en un círculo reducido, muy familiar y esa idea romántica que tenemos los blancos de que los negros van todos a una no es cierta, cada uno tiene su propia idea de la conciencia africana”. Naka asiente. Sí, ya me había contado hace tiempo que ella no ha sufrido problemas directos de racismo en España. Que al principio trataba de que sus paisanos africanos vinieran a sus conciertos, se preocupaba de avisarlos, pero que había terminado desistiendo ante su falta de asistencia, salvo en fiestas populares donde los senegaleses se dejan ver más. A fin de cuentas, cada uno tiene su vida y sus prioridades, y ella es un artista que dirige su música al mundo y no a una raza en concreto, aunque se inspire en su África natal. “Además (remata Javi Zarco), fíjate hoy en Madrid, han venido 160 personas pagando, y entre ellas solo había 3 africanos, los otros 4 venían invitados desde Barcelona”. A buen entendedor basta para comprender que lo africano en España puede afro-centrarse en la invisibilidad y el racismo cotidianos, pero también puede tener vocación universal, y el arte de Nakany la tiene. Ya es cuestión de cada espectador, blanco o negro, participar en la belleza y sensibilidad que esta madre coraje tiene que ofrecer. Que es mucho y cada vez más.

CARLOS MONTY

©carlosmonty2014.wordpress.com

EARL ‘Chinna’ SMITH & INNA DE YARD: El Ocaso de los Dioses

(Reportaje previamente aparecido en http://www.reggae.es. Edición original aquí: http://www.reggae.es/2016/04/29/el-dedo-en-la-llaga-por-carlos-monty-chinna-smith-inna-de-yard-el-ocaso-de-los-dioses/)

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¿Cómo se llega de leyenda viva y respetada a gritarle a todo el mundo “The Whole a unno pussy hole” y acto seguido presumir insultantemente con el mantra de “Who me a play for?” para que todos los presentes se vean obligados a someterse y repetir: “Bob Marley”, “Jimmy Cliff”, “Peter Tosh”, “Dennis Brown”, y así el patriarca pueda terminar de humillarte en público y preguntar en voz alta “And Who you a play for?”.

Yo solo quería saber por qué el Yard de Chinna, precisamente el suyo entre tantos, se había convertido desde la llegada de Internet, en esa institución cultural por la que fue premiado por el Gobierno de Jamaica en 2013 con la medalla de plata Musgrave, ese punto de encuentro entre artistas y aficionados internacionales y locales, entre lo joven y lo “Elder”. Así que quería aproximarme a Chinna y que me lo contara el mismo, y como no tuve la oportunidad de visitarle personalmente las veces que estuve en la Isla, recurrí a algunos de los que han estado allí, han vivido en la casa incluso. Y sorpresa…nadie quiere hablar, nadie se le quiere acercar, o directamente prefieren ignorarle. Todos le tienen miedo, también respeto, para no estropear públicamente una bonita historia de “One Love”. La que siempre cuentan viajeros y turistas.

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Pero en Jamaica, hasta las piedras tienen oídos. Todo el mundo relacionado con la música sabe que algunos “elders” se han convertido en dioses paranoicos, que no te puedes acercar en serio a Bunny Wailer, ni a Earl ‘Chinna’ Smith, o es muy probable que acabes humillado e incluso amenazado (que le preguntan a Snoop Dogg en su etapa de “rasta” de conveniencia). Sus músicos, los primeros, aunque traguen sapos y culebras. Hay que fumar y hay que comer, así que la dignidad personal a veces tiene que pasar a un segundo plano para sobrevivir. Pero como decía aquella vieja canción que Chinna y ‘Santa’ Davis grabaron en 1974 para su inseparable Earl Zero: “None shall escape the judgement”.

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Cuando estaba empezando en esto de la crítica musical, hace ya tantas lunas, un día el influencial locutor radiofónico de la nueva ola madrileña Rafa Abitbol, me contó una historia sobre Chuck Berry. Me decía que, en los años 60, Berry, harto de ver como Lennon, Richards o Clapton se llevaban la gloria de su sonido Gibson de guitarra rock&roll, intentó patentarlo. Había tenido que demandar hasta a los mismísimos Beach Boys (y con éxito) por plagiarle su “Sweet Little Sixteen” nada menos que en el eterno “Surfin’ USA”. Es obvio que la iniciativa no fructificó. Little Richards, Bo Diddley o Elmore James hubieran tenido mucho que decir al respecto. Pero lo interesante de la historia era que, me contaba Abitbol, desde entonces, Chuck Berry había quedado resentido con el mundo, sentía que le debía algo, y de ahí que fuera tan intratable tanto en los estudios como cuando estaba de gira.

Aquella anécdota me vino inmediatamente a la cabeza, en cuanto me contaron lo que lleva ya tiempo pasando en “Inna de Yard” (“de”, como se escribe en Jamaica) con Chinna Smith. Un triste relato de lugares comunes en la historia de la música, donde genios y leyendas no se sienten suficientemente reconocidos, la mayor parte de las veces, con razón. Y el reconocimiento, el respeto, en el mundo anglosajón, se traduce habitualmente en dólares. Claro, que no siempre fue así, y la música sí sigue traspasando barreras.

Siendo hijo de dos operadores de sound-system con Bunny Lee, es normal que Chinna (que viene de una deformación coloquial de su apodo inicial “tuner”) se conozca bien todos los subterfugios del negocio. Desde que el Striker lo tenía como medio ahijado tocando la rítmica con su studio-band The Aggrovators, intercalando estancias para las backing de Lee Perry con los Upsetters y Randy All Stars, pero sobre todo con los Observers de WinstonNiney’ Holness, hasta ganar 3 años seguidos (1973-1975) el premio a mejor backing band jamaicana, ya como The Soul Syndicate, que debutaron como tales para Striker Lee cubriendo a Twinkle Brothers y Pat Kelly; Chinna ha estado en primera fila de la escena reggae, siendo tanto guitarra rítmica como solista, desde antes que el mundo descubriera y se plegara a la mystic revelation.

Músico de alquiler en las giras de todo el who-is-who del reggae en su era dorada de los 70, incluso formó parte de los Wailers entre el 75 y el 76 (justo cuando Bob explota mundialmente). Todo aficionado que se precie sabe o debe saber esto. Pero a mí no me interesaba contar la historia de Chinna como músico, sino aquel hilo que conduce a Inna di Yard y que nos lleva obligatoriamente a los Soul Syndicate, “su” banda, dado que es con ellos, como por primera vez, el patio trasero de su casa se va a convertir en un escenario icónico que perdura hasta hoy.

Hablamos de la película “Word, Sound & Power” grabada en 1979, que tuvo una efímera exhibición en solo 2 cines de Estados Unidos en su estreno, y que, olvidada 25 años, fue rescatada de nuevo en formato DVD en una edición muy mejorada en 2005. Si no la has visto, aquí la tienes completa. Aunque no sepas inglés, it’s a must to see!:

Desde la primera escena, con el nunca suficientemente reconocido en el micrófono, mi admirado Tony Tuff, cantando el himno “Jah Jah Music”, puede verse como era Inna di Yard entonces, con la formación al completo, unos músicos que en general todavía le acompañan, aunque cada uno es una celebridad, aceptado que Chinna es el león como ya se ve en las imágenes. George “Fully” Fullwood al bajo (y verdadero fundador), Carlton ‘Santa’ Davis (apodado así por su forma peculiar de tocar la batería), ‘Tony’ Chin en la guitarra solista y al fondo Bernard ‘Touter’ Harvey en los teclados (luego reemplazado por Keith Sterling durante un tiempo). Por poner unos pocos ejemplos de su eterna influencia, Freddie McGregor pasó durante un tiempo como vocalista estable suyo, y riddims inmortales como “Stalag 17” o “Taxi” se acreditan a la banda, que publicó dos maravillosos álbumes como tales, además de la banda sonora de la peli (solo disponible con el DVD): “Harvest Uptown, Famine Downtown” (1977 London) y “Was, Is, & Always” (1980, ya con el sello propio de Chinna “High Times”), además de otro par solo de dubs para Harry Moodie y con los Roots Radics en los 80.

Os recomiendo que mientras leéis esto, escuchéis el álbum completo de Harvest Uptown, si las imágenes psicodélicas no os atrapan y podéis seguir leyendo. Je!

En “Word, Sound & Power” tras el “Jah Jah Music” la acción se traslada a un bosque con un río donde Jah Minstrel antes de interpretar su legendario single “Africa Roots”, explica la filosofía rasta que entronca con la naturaleza, la vida sencilla y natural, la foundation con la creación, mientras mantiene un reasoning con el propio Chinna entre fumadas de chalice. Dan ganas de zambullirse en el río con ellos. De dejar la ciudad e irse al campo a trabajar con las manos y sentirse en contacto con la tierra madre. Eso es real rasta. Como sabéis, para los rastas (bobos seguidores de Emmanuel, ashantis o de las 12 Tribus -estos menos-), la ciudad -Kingston- es Babilonia y la música laica y pecadora (el reggae), la muerte. La única música que tiene sentido por su conexión mística con el milagro de la vida es el mantra de los tambores ancestrales nyabinghi. ¿Así que, como sobrevivir en la ciudad, siendo un verdadero rasta?

Las calles del gran Kingston, vibran con el fervor del día a día, el ir y venir de los comerciantes y los buscavidas, el griterío africano característico de la población, el tráfico, los mercados y cientos de stands ambulantes, pero como si de un oasis se tratara, y a tan solo diez minutos de la bulliciosa central de autobuses de Half Way Tree, en el número 6 de St. Andrew Park se encuentra “Inna de Yard”. En la casa-estudio de Earl Chinna Smith todo amante de la música es bienvenido. No hay control de acceso en la entrada. No importa procedencia, edad, condición religiosa ni color de los ojos, lo único imprescindible es el respeto hacia lo más preciado para Chinna: la música. Solo a través de la música puedes conectar de verdad con él.

Puede que en el jardín te encuentres colegialas y adolescentes haciendo gimnasia, o tai-chí o rasta-yogui. Cuerpo, mente y espíritu necesitan estar en sintonía para trascender a la meditación. El propio Chinna se ha dejado filmar en varias ocasiones practicando su propia tabla de ejercicios.

Como si de una jerarquía se tratara, todos tienen su lugar allí y su función. Incluso los recién llegados se percatan de que dentro del desorden existen normas. Un equilibrio que fluye de forma mágica y que te atrapa. El fuego arde inagotablemente a modo de pequeña hoguera en el jardín tropical, bajo el árbol del mango. El Rasta no dejará apagar la llama. Junto a éste se enciende un chalice. Las manos robustas y agrietadas (de trabajar la tierra pues muchos comparten el amor por la agricultura y vida en el campo) de los componentes de Inna de Yard, hacen sonar incesantemente instrumentos de percusión nyahbingi acompañados de la inseparable guitarra de Chinna. A ello se añaden voces de forma improvisada y se agregan sonidos melódicos de manos de los recién llegados.

Himnos como “Sata Massa Ganna”, “Graduation In Zion”, “Homegrown”, “Heart Made Of Stone”, “Fisherman”, etc… son tarareadas incesantemente. La electrificación es la mínima imprescindible. Cuanto más acústico, más natural, y por tanto, mejor. Todo está en perfecto equilibrio, nada puede perturbar el momento. Como si de un banco de peces se tratara, siempre está en movimiento, aunque los del centro siempre son los mismos, los peces de fuera los arropan, respetan y veneran. Earl Smith, Sangie Davis, Robbie Lynn, Lloyd Palmer, Jah Youth, Kiddus I, Red, Burchel, Kush McAnuff, Ras Appa, Alphonso Craig, Linval Thompson, Jah9, Jesse Royal o Micah Shemaiah, Ken Bob, Derajah, The Congos, Bob Andy, Leroy “Horsemouth” Wallace, por nombrar a unos pocos, son los protagonistas.

En los ya célebres “Vinyl Fridays” las veladas se intercalan entre la visita de invitados de campanillas (leyendas o jóvenes prometedores) y la posibilidad de que tu mismo pinches un single en la jukebox (acertar es fácil, la selección es de época) o tomarte un trago por un donativo simbólico de 5 dólares, mientras el humo de los spliffs y del chalice aromatiza el ambiente. En ocasiones especiales, cuando las visitas se han programado de alguna forma, el streaming nutre de señal al resto del mundo, y el efecto “natty dread” es impactante, captado desde cualquier otro punto del globo. Esa isla de paz rasta en mitad del caos babilónico de las tumultuosas calles de Kingston es lo que magnetiza al visitante.

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Pero tras este idílico museo viviente de rastafaris consagrados a la música hay una intrahistoria de desencuentros y decepciones que el visitante rara vez ve y que ha terminado por trascender fuera de los muros del yard, al punto que la chavalería de Kingston 10 ha atracado más de una vez al todopoderoso Chinna, ignorando que se trata del autoproclamado “Melchizedek the High Priest” (of Reggae Guitar).

El hecho mismo de que haya tenido la osadía de atribuirse el legendario nombre del mítico profeta anterior a Moisés, ya es una señal de su megalomanía galopante, a juicio de muchos. Sé que “Unity is strength” y que los verdaderos rastas deben ser humildes y no juzgar a los demás. Que a muchos les molesta que se cuente en público lo que en privado es “vox populi”, porque creen que es amarillismo y nada construye, solo destruye. Pero los cultivadores de mitos deben entender que ocultando la verdad solo se construyen becerros de oro y gigantes con pies de barro. Miren nuestra mal llamada “democracia” desde la transición.

En los 80 con su propio sello “High Times” llegó a involucrar en su experiencia yardie a Augustus Pablo y Dean Fraser como músicos, entre otros, y a producir discos a Freddie McGregor, el gran Prince Allah y sobre todo el álbum de debut de Mutabaruka “Check it”, cuyo vínculo con el Yard llega hasta hoy. Pero con la arribada de la era digital, los verdaderos rastas quedaron fuera del mercado. Tras la oscuridad de los 90 y su guns & slackness, Chinna reapareció convertido en una especie de conservacionista musical de las esencias del reggae roots.

En la década de los 2000, sus series de revival en acústico “Inna de Yard” con los Congos, los Viceroys, Linval Thompson, Mighty Diamonds, Junior Murvin o su breddren Kiddus I, por poner unos cuantos, cayeron en saco roto bajo el imperio del dancehall que seducía al público local, pero llamaron la atención internacional de los cazadores de leyendas, y el sello francés Mackasound auspició incluso un álbum de tributo al mítico “On Top” de los Heptones, y los dos volúmenes de Earl Chinna Smith & Idrens con regrabaciones acústicas de muchos de sus viejos éxitos y los de sus elders del camp. Incluso invirtió en un documental promocional de 2004 con Kiddus I, Cedric Myton, Ken Bob y el resto de la Yard camp, seguido de otro mucho más ambicioso rodado por el director suizo Marcus Egloff en 2009 bajo el título de “The Art of Making Music A Way of Life” estrenado en 2012 y que además del omnipresente Kiddus contaba con la presencia destacada de Bob Andy y Mutabaruka, del que podéis ver un extracto aquí.

Todas estas iniciativas internacionales volvieron a poner el foco en el respetable guardián de las esencias musicales del reggae ortodoxo y rastafari. Además de con la maquinaria de Ziggy Marley que ya había contado con él en los 90, trabajó de nuevo con el famoseo internacional: Lauryn Hill, Amy Winehouse, Joss Stone contrataron sus servicios. Seguro que hubo más dólares, pero para alguien que solo late con la música real seguro que la recompensa no fue la misma que trabajar con los grandes del reggae en los 70. Así que no es difícil imaginar la frustración de no sentirse profeta en su propia tierra, unido al carácter bipolar que dicen tiene, los que le conocen.

Al calor de su renacido reconocimiento ya en esta década, y aunque los jóvenes del reggae revival también empezaron a desfilar por el camp en busca de guía y vibe, sobre todo después del tremendo impacto de Jah 9 con el vídeo de “Steamers a Bubble”, muchos buscavidas y lameculos empezaron a merodear, como casi siempre en Jamaica. Ya nos hubiera gustado que el modelo impoluto sostenido contra viento y marea durante décadas como ejemplo de dignidad rasta en la ciudad, se hubiera mantenido interactuando con la comunidad y sus vecinos, como hacía el formidable Sugar Minott con Youth Promotions, pero la vida es dura y cruel.

Pese a la apariencia de comuna abierta, en realidad la vida cotidiana en el Yard empezó a parecerse cada vez más a una secta mesiánica, aunque desde fuera no se notara. Y fuera del Yard, sus continuas rajadas de los artistas con los que ha colaborado (en particular de Ziggy Marley), empezaron a distanciar a otros músicos de tanto mérito o más que él.

La situación se hizo tan insostenible que acabó explotando públicamente cuando se supo de la tremenda pelea hace un tiempo con su inseparable Kiddus I, de la que las malas lenguas dicen que llegaron a volar cosas. Tiempo después se reconciliaron, pero nada ha vuelto a ser lo mismo desde entonces. Varios veteranos artistas jamaicanos se han apartado definitivamente, si pueden permitírselo, hartos del trato degradante que dispensa a casi todo el mundo, aun reconociendo la mystic revelation que todavía es capaz de crear a su alrededor.

Pero muchos otros no pueden abstraerse al enorme altavoz internacional que supone el Yard en la escena local del roots y aun lo frecuentan en la esperanza de volver a tener su oportunidad, o por lo menos hacer jammin’ con otros músicos de leyenda.

Con todo, la comunidad musical entera sabe lo que pasa, hasta el punto de que cuando saben que todavía frecuentas su Yard, te preguntan de cuando en cuando si aún continúas yendo, y cuando por fin les dices que estás harto y ya no más, te contestan: “ahhhh nah seh a word”. Una expresión acuñada para decirte, “yo no digo nada, tú mismo” pero que refleja hasta qué punto se ha hecho común distanciarse de alguien que ya no practica lo que predica.

Como dice la vieja tonada “es difícil ser un santo en la ciudad”. Al final un músico es solo un músico. Y más en una Isla donde el país trata tan mal a sus artistas célebres, y en una industria como la del reggae donde todos, sobre todo de fuera, roban a todos, sobre todo de dentro. Y los de dentro… también. Aunque la música todavía proporcione un remanso de paz, y el chalice ayude al One Love, cada vez debe ser más difícil dejar fuera del paraíso los demonios que habitan alrededor. Cuando el veneno pasa dentro, nadie está obligado a tragarlo, pero… ¿quién podría culpar al predicador, si está en su propia casa?.

©carlosmonty2014.wordpress.com – April, 2016

AFRIKA BAMBAATAA: ¿HIP-HOP Y HOMOFOBIA?

El bullicio de las redes sociales hace que demasiadas veces las reflexiones de fondo pasen demasiado desaparcibidas, salvo que se conviertan en “trending topic” y aun así. Como esto no es USA y la campaña para desacreditar los orígenes de la cultura Hip-Hop arrecia en los medios neoryorquinos desde hace algún tiempo, aprovechando las guerras de egos entre “veterans”, y la última gran polémica en la Gran Manzana sobre el legendario fundador del género, AFRIKA BAMBAATAA, escapa de la música y vuelve a relacionar Hip-Hop con homofobia, no quería que quedara enterrado, sino que quería tomarme el esfuerzo de desarrollar aquí el comentario que publiqué ayer sobre BAM en Facebook, a raíz de la confesión oficial en una célebre emisora de radio neoyorquina sobre su Homosexualidad.

Advierto que aunque los rumores no son nuevos, es ahora cuando cobran carta de naturaleza, después que la propia Zulu Nation a través de su portavoz T.C. Izlam reconociera en una entrevista la semana pasada en la emisora de radio Hot97 y ante las preguntas de Star, el periodista más prestigioso del momento entre la comunidad negra y hip-hop de Nueva York, la homosexualidad del co-fundador primero de los Black Spades y luego de la propia Zulu Nation, pero normalizándola y en un tono conciliador (los que sepan inglés, abajo tienen el vídeo íntegro).

AFRIKA BAMBAATAA 1

En realidad el prestigio de las grandes leyendas del hip-hop está bajo mínimos ya desde hace unos años en Nueva York, bajo la acusación de fraude histórico. Melle Mel y el resto de los Furious Five asaltaron la prensa el año pasado acusando a Grandmaster Flash de no ser más que el DJ invitado de un grupo donde solo habría aprovechado el tirón discográfico del resto para hacerse con el nombre sin haber intervenido ni en componer “The Message” ni ninguno de sus otros grandes himnos. La leyenda urbana de su presunta homosexualidad también ronronea sobre ellos en las calles de Nueva York desde hace décadas, donde esta clase de acusaciones, probadas o no, se traducen siempre en ventaja y chantaje, es decir, en dólares cambiando de manos.

En 2013, la noticia de que Bambaataa había sido acuchillado, tras “supuestamente” haber drogado a un joven, al que estaría practicando una felación, cuando despertó y horrorizado se vengó acuchillándolo, dio pie a toda clase de rumores y habladurías que confirmarían otros anteriores que ya eran vox populi sobre las prácticas pederastas del icono del hip-hop, y que ratificarían la supuesta homofobia de esa cultura callejera como un fraude. Por supuesto Bambaataa lo negó públicamente y quedó en un rumor, pero las denuncias de otras supuestas víctimas se siguieron sucediendo. Fama y pasta siempre fueron objeto de codicia en el estercolero. Podéis ver los detalles de entonces, aquí: http://khalilamani.ning.com/…/afrika-bambaataa-gay-and-date…

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EXCLUSIVE: Afrika Bambaataa REFUTES Stabbing, Turns 56 Today

Ahora, una entrevista radiofónica que empezó como rutinaria, acaba convertida en escándalo absoluto en las redes sociales y los medios negros principalmente (Snapchat, Allhiphop.com, Sa Nater TV), ante el regocijo y el impulso añadido de los lobbys gays que inundan la prensa neoyorquina, principalmente en manos judías blancas. Algo así como el linchamiento de Malcolm X antes de su asesinato, salvando todas las distancias. El linchamiento del hip-hop. Algo muy conveniente para los lobbies italianos, judíos e irlandeses de New York que nunca han soportado el protagonismo negro en moda y cultura desde los años 70. Pero sobre todo una consecuencia directa de la cada vez mayor influencia del lobby pro-homosexual en todo el mundo, cuando un veterano como el legendario productor blanco, Rick Rubin, que de esto algo sabe como co-fundador del sello “Def Jam” afirma que actualmente el Hip-Hop es menos homofóbico que nunca y no más.

Aunque volviendo con Bambaataa, debo añadir que, personalmente, este “outing” forzado me parece bien. Y me explico. En muchas ocasiones (boicots a Sizzla, Beenie Man…) me he pronunciado públicamente contra las prácticas mafiosas del lobby gay español y europeo. He razonado pros y contras por escrito con ocasión de la persecución y encarcelamiento de Buju Banton y los orígenes de esa conciencia popular tan arraigada y tan anti homosexual en las sociedades afrodescendientes y post-colonizadas (podéis consultarlo aquí: http://nattyindered.reggae-blog.net/…/capitulo-23-el-extra…/), así que no soy precisamente sospechoso de simpatizar con la homosexualidad. A mí me gustan las mujeres, más que la propia música, que ya es decir. Los/las que me seguís por las redes sociales lo sabéis de sobra.

Pero otra cosa muy distinta es la homofobia. Y ya es hora de que la cultura hip-hop se desprenda de una vez de ese tufo homófobo que no la representa porque no es piedra angular de su lenguaje universal, sino una mera reafirmación barata de un complejo de inferioridad, con raíces esclavistas, religiosas, o lo que se quiera, pero de inferioridad/ inseguridad, al fin y al cabo. Dime de qué presumes, y te diré de qué careces. Afrika Bambaataa es gay, ¿y qué?. Las calles de las grandes ciudades del mundo están repletas de chaperos buscándose la vida desde siempre. Y de putas, y de traviesos. La miseria es una mierda en todas partes, y en el gueto más. Yo no participo, pero mientras sea consentido, aunque sea prostitución, que queréis que os diga. No soy juez de nadie. ¿O es que es menos prostituido el camello de poca monta que traga con lo que el matón de la esquina le obligue?. No vende el culo, pero vende su alma y hasta su familia, si la necesidad aprieta.

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Y otra, es esa leyenda urbana de relacionar cultura Hip-Hop con homofobia y misoginia, fama bien ganada por el “gangsta-rap” que ignora que imitar el estilo gangster no es más que una pose que no representa ni mucho menos la cultura Hip-Hop entera, y cuya trivialización trata de borrar de la historia el compromiso político, la denuncia social y la reivindicación de la raíz africana que fundaron el movimiento y lo hicieron mundial, y que nada tienen que ver ni con “bitches” ni con “pussies”. Pero todo esto no te lo contará David Broc en El País ni en el Mondo Sonoro o Vice España. Es lo que tiene que la divulgación y el moldeado de la percepción colectiva de una cultura callejera esté actualmente en manos de publicistas, trendies y hipsters, tanto aquí como allí.

Claro que eso no disculpa si es pederasta, si se dedica a drogar niños y mientras están drogados abusa de ellos. Si es así, que pague las consecuencias, como cualquiera que comete un crímen de tan lesa humanidad. Pero no mezclemos. ¿Acaso sus debilidades anulan el talento y el legado de su obra?: NOOO!. Ahí va a seguir estando, aunque sea un monstruo en persona. Salvando las distancias lo mismo pasa con VYBZ KARTEL, asesino convicto (que no confeso). Así que a ver si tratamos estos temas tan complejos, con menos hipocresía, menos hooliganismo y menos prejuicios adquiridos, empezando por todos mis amigos “afro”. Y dejamos de comportarnos y juzgar como meros adolescentes hasta las cejas de testosterona. Gracias por hacer el esfuerzo de leerme bien. Si además los líderes de opinión del Hip-Hop (en España y fuera) y de las comunidades afro, empiezan a pronunciarse al respecto, eso que ganamos todos.

BLACK & WHITE: Dos amigos que no se entienden

Una serie de cortos por episodios en formato video-blog sobre dos amigos de dos mundos casi opuestos obligados a convivir. Por primera vez en España, a través de realidades comunes, del fútbol a la moda, pasando por las relaciones interraciales con las mujeres o con el mundo del espectáculo, los micro-racismos cotidianos que nadie quiere reconocer, se ponen en primer plano con un cierto humor sutil, para ayudar a repensar cómo blancos y negros nos entendemos en España y vencer la desconfianza mutua que nos tenemos.

PRÓXIMAMENTE EN SUS MEJORES PANTALLAS VIRTUALES

ely&monty

DESCRIPCIÓN PERSONAJES:

Carlos es el blanco español promedio de hoy. Se cree moderno y urbano, y más o menos de izquierdas, pero es más bien un liberal egoísta y un tanto pasota. Le va más la fiesta y la broma que tomar en serio los problemas graves y hacer algo al respecto. No se considera racista porque le caen bien los negros, y sobre todo las negras, pero tampoco cree que lo que les pase sea su problema. Seguramente diría lo mismo de marroquíes o gitanos, pero de hecho le dan bastante más grima. En realidad procura no cargar con los problemas de nadie, que bastante tiene con huir de los suyos propios.

Eli no es un negro inmigrante de patera. Es mucho más culto que Carlos (ya lo era en su país) y orgulloso de sus raíces. Tiene una gran visión de conjunto a los dos lados del mar (Africa y Europa). Pero ha aprendido en España que tiene guardar sus opiniones para poder convivir aquí, aunque Carlos tiene la capacidad de hacerle explotar. No tiene problemas con los blancos, sino con su hipocresía. Sabe por experiencia que si dice en público lo que de verdad piensa, en seguida le acusarán de racista a la inversa, y trata de no meterse en más problemas de los que tiene. Fanático del Barça, como buen musulmán ni fuma ni bebe alcohol, todo lo contrario que Carlos que no hace ascos a todos los vicios que le ofrezcan.

Las opiniones de los personajes SON DE LOS PERSONAJES, no de los actores que los encarnan.

Black N' White - Piloto

Elimane Ngurane: Actor y autor teatral desde su Senegal natal. Miembro de la Junta Directiva de la ONG “Valencia Acoge” y uno de los monologuistas principales en “Monólogos desde la Exclusión”.

Carlos Monty: Abogado de derechos civiles, escritor, periodista y bloguero especializado desde hace muchos años en músicas y culturas africanas y afrodescendientes.

STAY TUNED!

 

 

NO ES PAÍS PARA NEGROS(2): YA ES HORA DE NUESTRAS PROPIAS BLACK CELEBRITIES

Sí, escribí el mes pasado un reportaje sobre la polémica de Beyoncé en la SuperBowl y el confuso papel de las black celebrities actuales en la permanente amenaza de pérdida de identidad africana que las redes sociales promueven intencionada o inconscientemente. Comenzaba llamándose igual que aquí y si aún no lo leíste puedes consultarlo en mi blog “El Dedo en la Llaga” para el portal http://www.reggae.es.

No sufráis, podéis consultarlo aquí: http://www.reggae.es/2016/02/25/el-dedo-en-la-llaga-por-carlos-monty-no-es-pais-para-negros-black-celebrities-y-canibalismo-cultural/

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Y cuando estaba todavía recibiendo las reacciones a la polémica, me encuentro que una de las afroespañolas más amables pero decididas que personalmente conozco, Desirée Bela Lobedé, la video bloguera nacida en Barcelona que está detrás del proyecto de cuidados personales y de tratamiento del pelo natural afrofemenino “La Negra Flor”, se ha convertido inesperadamente en noticia a escala nacional, al plantarse cual Rosa Parks con unas gotitas de perfume de Ophra Winfrey, como le gusta decir a ella, es decir se ha convertido en una de nuestras primeras Black Celebrities, bien es cierto que por algo tan triste como el racismo patán de unos descerebrados en las redes sociales (que es el pan nuestro de cada día), pero sobre todo por plantar cara al gigante YouTube/Google, que no considera contrario a sus normas de uso, ni molesto u ofensivo que te llamen “puta africana”, o “calla, simia”.

Lo sorprendente ha sido la reacción general ante la visibilización progresiva de esta injusticia, pese al microracismo latente y cotidiano que anida en nuestras bromas, en nuestras valoraciones de lo que es y no es importante, de ese mirar hacia otro lado frente al estereotipo de que las mujeres negras (da igual que como Desirée hayan nacido y vivido toda su vida aquí) son invisibles: o son criadas o son putas. Pero llegó una negra, amable, paciente, sincera, se levantó y dijo: “NO!”.

Y su grito resonó por todas partes, en todos los altavoces mediáticos, en todas las redes sociales, todas las redacciones y emisoras querían entrevistarla, cientos y cientos de comentarios hasta por Whatsapp y mail. Hasta la Secretaría ministerial de Asuntos Sociales e Igualdad acaba saliendo a la luz pública, para pedirle disculpas y asegurar que trabajarán con Google para eliminar esos comentarios tan ofensivos en una publicación de YouTube.

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Es decir, es la primera vez que veo que masivamente la opinión pública española reacciona equiparando el racismo con la dignidad personal. Por eso a todos nos parece tan inaceptable. Por eso todos nos sentimos concernidos. Es una mujer, es negra, y es una persona, un ser humano. Es todo lo que hace falta saber. Y cuando se atenta a la dignidad de la persona, por ser persona, negra, de una forma tan gratuita como han hecho estos racistas ignorantes, pero sobre todo esa fría corporación norteamericana que domina Internet, ese solo gesto de una persona con determinación en no tolerar más injusticias contra lo más básico de su persona, su origen, su género y su color de piel, adquiere tintes de heroicidad, porque a todos nos parece que lo que creíamos inalcanzable (pelear con un gigante de internet) de pronto con la razón y el sentido común es posible. Así que, que cunda el ejemplo de la gran Desi, una chica de Barcelona con coraje y las ideas claras, y no dejemos que sigan pisoteando nuestra dignidad como personas. Y mucho menos, por el color de nuestra piel.

La historia de la que ya había oído hablar a ratos el fin de semana pasado, me conmovió lo bastante para incorporarla a mi Saga de Publicaciones en Facebook “El Mundo Que Viene” y que reflexionando en el calor del momento creo que aportaba alguna mirada más allá de la estupidez humana en la infrahistoria de este episodio, que no me gustaría que se perdiera, para que no vuelva a repetirse, y que aquí os dejo a modo de epílogo, esperando que entre todos les demostremos a las poderosas corporaciones transnacionales de Internet que no pueden pretender estar por encima de la ley nacional cuando protege la dignidad de las personas:

“EL MUNDO QUE VIENE 43: Conocí personalmente a Desirée Bela-Lobedde (la bloguera denunciante de la que habla este reporte de la SER) en unas jornadas panafricanistas de Madrid en 2013. Ya entonces era de las primeras afroespañolas que yo conociera que estaba embarcada en la cruzada por el pelo natural en las mujeres negras como reivindicación de identidad y autoestima, con su video-blog amable y constante. Lo del pelo no es cuestión meramente estética, me enseñó ella. Todas las mujeres del mundo saben lo importante que es sentirse a gusto con su cabello para su propia autoestima. Pero cuando eres africana, afroespañola o afrodescendiente todo se hace mucho más difícil, porque tu pelo crespo no existe, te dicen que es malo, te venden cremas y potingues para que te lo alises, el pelo de otra para que te hagas extensiones que tapen y disimulen tu verdadero cabello. No sabes por qué, pero te dicen que tienes sobre tí una especie de maldición bíblica por haber nacido negra y tener el pelo así. Las mujeres blancas con niñas negras o mestizas (propias o adoptadas) lo descubren entonces. Que no es una cuestión de modas. Es una cuestón de anulación sutil y por el “mercado” de la propia identidad. El orden de las cosas.

Pero Desirée cambió ese estado de cosas. Desde entonces, sus consejos de cuidados personales, diseños de peinados y complementos, pañuelos y turbantes, de educación en definitiva, se fueron extendiendo a otras webs, blogs, revistas femeninas, algunas incluso de la propia industria cosmética, hasta tropezar con la incomprensión de redactoras y empresas para las que la piel negra en España directamente no existe, para la que no tienen ni pensado producir una oferta, porque ese colectivo no es una demanda que ni contemplen como potenciales compradoras y usuarias. Total, si son negras no podrán gastarse 60€ en un cosmético, parecen pensar. Una simple base de maquillaje para la cara de una piel negra, ni siquiera está en la paleta de colores de la enorme mayoría de fabricantes.

Pero Desirée como muchas mujeres negras que he conocido, es una mujer valiente y con las ideas claras, mucho más valiente que muchos hombres que se esconden detrás sus colectivos masculinos, y sin bajar la cabeza, sin aceptar un orden establecido tan falso y arbitrario, pero que se da por supuesto como natural, con paciencia y sentido común, se enfrentó con las corporaciones, participó en concursos, abrió espacios y debates en la propia industria, modestamente, con la única fuerza de la razón. Las mujeres negras, nacidas o no en España, pero que viven en España, son tan dignas de consideración no solo ante la ley, sino ante ese “mercado” que rige nuestras vidas cotidianas, como cualquiera de otro color. La segregación no es tan sútil, cuando eres tu quien la sufre todos los días.

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Pero Desirée no es Berta Vázquez (la actriz afroespañola de la exitosa “Palmeras en la Nieve” que reniega de su origen y las dificultades para su color de piel, desde una falsa integración), no se humilla, no desiste, no baja la cabeza sumisa. Y cada vez es más popular. Es ahí cuando aparecen siempre los paramilitares del sistema, los cachorros nazis y racistas, para enviar un mensaje: “negra de mierda, que haces que llamas tanto la atención?. Este no es país para negras”. El mismo mensaje que la directora de una revista que no entiende porque te quejas de que no haya páginas ni productos para el cuidado del cabello crespo, el mismo mensaje que el comercial de una marca famosa de moda que no tiene productos de maquillaje para piel negra, el mismo mensaje que todos ellos nunca se atreverían a darle a Desirée pero que muy probablemente piensan: “Negra, no molestes. Traga y calla, Y si no, tendrás problemas”.

Pero Diserée lo tiene claro. No se asusta. La cuestión no es que haya paletos descerebrados que la ofendan en YouTube. El racismo se cura viajando. La cuestión es que, como las multinacionales de la cosmética que imponen como nos vestimos, nos pintamos y nos cuidamos (y a costa de qué y de quién), otras multicorporaciones de ese mismo sistema que impone el racismo de baja intensidad, como YouTube y Google, esos mismos que no pagan impuestos donde obtienen los beneficios perpetuando así su colonización mundial, no se planteen siquiera que llamar a alguien “negra de mierda” o “mono” son ofensas racistas intolerables. Que este tipo de ofensas no estén siquiera en su libro de conducta, demuestra que para ellos, la piel negra solo existe como producto de exhibición para el beneficio de otros, pero nunca por sí mismo con los mismos derechos que cualquier otro usuario/a. Así que, como en el mercado de los cosméticos, en el mercado de la comunicación tampoco existe la mujer negra: “Negra, no molestes. Traga y calla. O tendrás problemas”.

Pero aquí, mira por donde, han pinchado en hueso. Como tantas veces antes, la entereza y lo indómito de las mujeres negras en la historia, hace que las sociedades cambien. Por eso, algo que empezó como una catarata de insultos personales, como en tantas publicaciones de YouTube, ha empezado a emerger como un tsunami y traspasar la delgada frontera que ahora separa lo privado de lo público, para convertirse en noticia en la SER, hacer intervenir a las instituciones públicas, y esperemos que a la Fiscalía. El objetivo, más allá de que se castigue penalmente a los racistas descerebrados que la insultan, debería ser sumar y sumar, crear entre todas/os una campaña a escala nacional que obligue a las poderosas Google y YouTube a cambiar sus normas de convivencia y contenidos en sus redes sociales, aunque sea por vía de multas y de pérdida de imágen y prestigio, que es donde les duele. Así que de entrada, multipliquemos las actuaciones de protesta contra estas dos plataformas de internet, desde las recogidas de firmas hasta la acumulación de denuncias oficiales por este tipo de conductas. Como Rosa Parks en su día, otra mujer negra se atrevió a decir: NO!. Tomemos ejemplo de su coraje, y si piensas que lo que le ha pasado a ella es intolerable y te ofende también a tí, aunque no seas mujer ni negra, ayuda activamente a obligar a Google y YouTube a incluir entre sus contenidos ofensivos y molestos, las manifestaciones y expresiones racistas e incitadoras al odio. Son sus reglas no?. Pues volvámolas en su contra!. Mucho respecto, Desirée. Sabes que tienes una nación de millones detrás para apoyarte. Uhuru!”

 

 

 

‘LES SAPEURS CONGOLAIS’: GLOIRE ET CHUTE D’UN MIRAGE AFRICAIN

La pleine version française du rapport original dans le journal espagnol Diagonal à Madrid (Espagne). Vous pouvez consulter l’édition originale en espagnol , ici: 

Edición española periódico Diagonal

Auteur: Carlos Monty*

Traduction au français par Elena Robles

*Carlos Monty est un collaborateur fixe de Radio Klara-Valencia (Espagne) et bloggeur spécialisé en tendances urbaines et afrocultures du monde. Twitter: @carlosmonty10. Facebook: https://www.facebook.com/carlos.monty.7

Papa Wemba Le Roi de la Sape

Papa Wemba. Le Roi de la SAPE

Il y a quelques mois, la chaîne de télévision française Arte a rediffusé un documentaire de l’été 2012 intitulé « Papa Wemba – Le Roi de la Sape ». La diffusion du reportage est due  au procès imminent à Paris d’une des plus grandes célébrités de la musique africaine des derniers 50 ans, connu comme le « Roi de la Rumba Africaine ». Il est accusé d’avoir favorisé l’immigration illégale de plus de 300 congolais sous prétexte de les recruter comme musiciens pour ses spectacles, en échange d’une somme moyenne de 3.500€ par personne. La détention a eu lieu à Paris l’année 2003 et il a passé 4 mois en prison préventive. Trois jours avant les attentats jihadistes de Paris, un tribunal du nord de la capitale l’a condamné à 30 mois de prison entre autres peines, bien que les 26 mois restants n’aient pas été suspendus, permettant à l’artiste de continuer en liberté et de faire face à une procédure en suspens pour des accusations similaires en Belgique.

Mais la peine imposée à Papa Wemba n’était pas qu’une peine imposée à un artiste qui utilise sa célébrité internationale pour faire du trafic de personnes, c’était la punition du mode de vie qu’il incarnait jusqu’à se convertir en un dieu mineur pour millions de congolais, un mode de vie qui sublime l’ambition de progrès et l’amélioration de vie à travers le luxe, à travers la mode haute gamme, à travers de la consécration à la « SAPE » «(Société des Ambianceurs et des Personnes Élégantes), qui depuis les années 70 s’est convertie en une institution culturelle congolaise et africaine. Sont-ils des simples « fashion victims », les africains qui suivent la courante et se font remarquer de manière si bizarre dans les banlieues de Paris, Bruxelles ou Lausanne ? Ou il y a quelque chose de plus derrière cette exhibition d’un luxe inaccessible pour la plupart ? Cette question a intrigué pendant toute l’année toutes sortes de médias européens à cause des contradictions qu’elle présente. Ici, nous allons essayer d’offrir quelques réponses.

FO/SAPEUR

Photo: Miguel Juárez

La S.A.P.E (Société des Ambianceurs et des Personnes Élégantes), a été fondé par les soldats congolais qui ont lutté avec les alliés lorsque les congolais sont retournés à la colonie africaine. Le territoire était à l’époque sous le pouvoir du roi Léopold III de Belgique comme capital la Léopoldville (Kinshasa). Léopold gardait encore les structures tyranniques de son père, le colonialiste le plus cruel que l’Afrique ai connu, le roi Léopold II. Sa terrifiante Force Publique, une armée paramilitaire créée pour garantir l’extraction minière d’uranium  et de caoutchouc par n’importe quel moyen, était derrière de la guerre sécessionniste de Katanga ainsi que de la destitution et de l’exécution sadique en publique du premier Ministre et leader anti esclavagiste Patrice Lumumba, quand le pays venait juste de proclamer son indépendance.

Les vétérans de guerre se donnaient des grands airs et se faisaient remarquer entre la population native avec leurs monocles, horloges de poche, cannes, chaussures impeccables et tenues à la mode de Paris.  Tous ces détails leur donnaient cet aspect de bon vivant, très français, qui était inaccessible pour les autres et qui les rendaient si spéciales. Rien de nouveau sous le soleil. Se faire remarquer entre les autres au travers de la mode de draps et tissus voyants, d’or et d’accessoires dorés de toutes sortes, fait partie de la démonstration de status social depuis toujours en Afrique. Néanmoins, après la Deuxième Guerre Mondiale, l’internationalisation du commerce et du tourisme a produit une interculturalité élitiste à travers des côtes atlantiques de l’Afrique, phénomène qui a pénétré dans la tradition populaire.

Dans les années 50 et 60, de Dakar à Léopoldville, les croisières et les bateaux français  amenaient des orchestres de musiciens cubains pour animer le passage. Ces artistes se mélangeaient avec des autres musiciens recrutés dans chaque port, des percussionnistes surtout, pour renforcer les spectacles à bord. C’est ainsi que la rumba africaine a été créée dans les années 50 et au début des années 60. De Youssou N’Dour et la première Étoile (et après la Super Étoile) de Dakar, jusqu’à François Luambo Makiadi, connu mondialement comme Franco dans le grand Congo et son O.K. Jazz (Rebaptisée après l’indépendance comme TPOK Jazz – Tout Puissant Orchestre Kinshasa-), il est fréquent d’écouter des rythmes africains latinisés et paraphrasés en espagnol. Papa Wemba était un autre de ceux qui luttaient pour se faire remarquer dans la rumba africaine, remplie de grandes personnalités avec ascendance politique, surtout Joseph Kabaselé (ami de Lumumba) et son orchestre Grand Kalle, mais aussi Tabu Ley Rochearou et son Africa ’70, qui, comme tous les artistes populaires à l’époque au Congo, a dû combattre contre le redoutable Mobuto Sese Seko.

Grand Kalle – Ambiance Kalle Kato. Annes 50

Mais dans cette ambiance chargée, Papa savait que pour se faire remarquer il avait besoin de quelque chose qui le rendrait différent de ses concurrents. En 1974, lorsque les américains ont débarqué à Kinshasa pour le combat de boxe légendaire entre Ali et Foreman (documenté de manière brillante dans « When we were Kings »), Wemba était énormément populaire dans son pays depuis 1969 avec sa bande de soukuss Zaiko Langa Langa. Mais comme tous les grands musiciens africains, Wemba était aussi un homme d’affaires, et les concessions de Mobutu au dieu du dollar lui avaient fait voir son opportunité. Il y avait un monde énorme d’opportunités dehors, au-delà distraire les grands seigneurs locaux et les visites étrangères. Il fonda donc une sorte d’École de Formation d’Idoles, une fabrique de musiciens élégants à la manière de la Fania All Stard, une école qu’il a nommée comme l’Isifi Lokole, et de ses cendres est née en 1977 la formation avec laquelle sa popularité a surpassé des frontières, Viva la Musica (en espagnol original).

Jusqu’ici, l’histoire de Papa Wemba ne surpasse pas le normal entre les grands patriarches de la musique africaine, mais comme Fela Kuti avait montré au Nigeria, quand la musique est vraiment populaire en Afrique, elle doit être accompagnée d’un mouvement sociologique et culturel qui lui donne respectabilité et joigne ses ciments. Le nigérien a choisi la politique, avec sa République de Kalakuta. Toutefois, Wemba ne pouvait pas prendre cette voie à Zaire à cause du strict control de Mobutu, alors il s’est inspiré en ce qu’il dominait bien et ce qui avait plus de racines populaires : l’ambition de la mode et de l’élégance cosmopolite coloniale. C’est ainsi qu’il a créé sa propre commune, Villa Molokai, dans la banlieue de capital, Matonge, avec un nom inspiré par les légendes héroïques des guerres de Katanga.

Les jeunes de Matonge était invité à participer aux soirées constantes de la Communauté, où ils étaient exhortés sous le slogan « Ambiance » (mot clé depuis les années 50), à propos de l’hygiène, l’élégance et la mode comme des valeurs avec lesquels ils pouvaient se différencier de la pauvreté habituelle de la rue. Tout cela accompagné du bombardement publicitaire des promoteurs commerciaux (comme on le voit dans l’image en bas). Ils se distinguaient avec un type de chapeau caractéristique et les soirées de Villa Molokai ont commencé à offrir quelque chose de plus que les autres propositions culturelles ou de divertissement de Kinshasa. Viva la Musica a arrivé au Zaire pour rester avec son ancien saveur populaire de Soukouss et de rumba congolaise, le groupe s’appuyait en plus en énormes chanteurs d’orchestre qui auraient après une carrière propre comme King Kester ou Koffi Olomide. La rumba se mélangeait avec des synthétiseurs et avec un message clair et net de Papa Wemba, converti en « don » absolu : « bien que tu sois africain, tu peux aussi progresser si tu deviens sophistiqué et cosmopolite, si tu es accepté en suivant les règles internationales du savoir-être. Si tu deviens un « sapeur ».

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Après dix ans d’internationalisation massive de la musique africaine pendant les années les 80, les vagues d’émigration constantes dans les années 90 vers l’Europe font de Papa Wemba la référence absolue des tous ceux jeunes africains qui essayent de chercher un meilleur avenir en suivant ce rêve de distinction de l’Europe. Dans les années 80 et 90 le matériel a été glorifié, l’ambition pour le luxe, comme manière de gagner un status et individualisation. Dans l’eté de 1987, le jamaïcain Red Dragon a eu une énorme réussite dans les rues caribéennes de Londres avec « Hol’ a fresh », un hymne à l’hygiène personnelle qui parait être écrit pour les sapeurs congolais, ou de Côte d’Ivoire ou du Gabon. Dans le même Kingston, laboratoire de tendences et de mode urbaine par excellence, on a inventé le terme « Swag »  vingt ans après, pour s’adresser aux vêtements particuliers et voyants des danseurs des ghettos dans le « dancehall » ou endroit de danse en plein air. De la même manière, à la moitié des années 80 dans les rues de New York, les marques élitistes comme Ralph Lauren se réinventent comme icone populaire quand le Hip-Hop est devenu à la mode ainsi que voler et montrer avec fierté habilles « Polo » dans les rues de Brooklyn ou du Bronx. Une mode qui a donné lieu au mouvement « Lo Life » qui continue avec des bons et mauvais moments jusqu’aujourd’hui, même en Espagne.

L’esthétique qui donne forme à l’éthique. Le fait que les classes populaires noires aient accès aux marques considérées comme élitistes (Ralph Lauren, Cavalli, Dolce e Gabbana, Armani), n’est qu’une question de mode sinon une attitude, une déclaration de principes, une prétendue auto affirmation d’émancipation.  Un droit qui a toujours été nié depuis la conception paternaliste de la colonisation. En revanche, les émancipés revendiquent leur droit à l’égalité à travers l’accès au luxe et à la glorification des marques qui représentent le confort idolâtré, la sécurité économique. Cela fait longtemps que le charme de la proposition est un métal précieux irrésistible en Afrique et dans sa diaspora dans le monde. Cela a captivé les jeunes blancs aussi, du point de vue de quelqu’un qui n’a rien mais qui garde intègrement l’ambition de surpassement personnel, pas pour se mettre au niveau des européens et des américains, mais pour se faire remarquer entre ses égales comme quelqu’un avec de la personnalité, avec du style, comme personnage unique et spécial.

Mais le rêve individualiste et matériel du luxe, bien que légitime, est profondément non solidaire, fallacieux et lorsque qu’il se collectivise, il oblige à payer un haut prix dans les illusions de beaucoup de gens. Et de ce rêve, Papa Wemba, transformé en Roi de la SAPE en Europe, devient le clair-obscur exemple de la contradiction que l’illusion cache, au point de conserver deux orchestres stables, une à Kinshasa comme « Viva la Musica », et l’autre à Paris (actuellement « Viva Tendance »).

Plus que les dandys provocants qu’ils prétendent d’être, Les Sapeurs sont considérés traditionnellement comme des voleurs par les secteurs plus conservateurs des sociétés africaines. Ils peuplent depuis les années 90 les banlieues de Paris, Bruxelles, et des grandes villes francophones européennes, avec leurs tenues voyantes, leurs vestes saugrenues et très chères et avec leurs compléments impossibles. Leur présence est un contraste qui ressort par inapproprié dans un environnement urbain déprimé et hostile, loin de la vitalité et le coloris des villes africaines, où les règles de ce qui est bien vu sont moins définies. La rivalité entre les sapeurs de Paris et deux de Bruxelles, pas pour le territoire mais pour le sceptre de l’élégance mondiale en jeu, est si légendaire que la guerre entre les sapeurs de Kinshasa et Brazzaville. Un prix si prétentieux comme cher. Même si Papa Wemba a bien étudié son discours officiel  sur le mode de vie « sapeur » n’ayant rien à voir avec les voleurs et les délinquants, la réalité insistante de l’aliénation des africains dans les banlieues des villes européennes s’impose.

Comme autre connu personnage congolais de « l’ambiance » l’explique, l’auto dénommé archevêque de la SAPE dans le documentaire diffusé par la chaîne TV Arte : « un concierge ou un gardien de sécurité ne gagne plus de 1.000 ou 1.200€ par mois. De cette manière est impossible économiser pour s’acheter une veste de Cavalli qui coûte 6.000 ou 8.000€ ». Une illusion fausse de laquelle les grandes marques de luxe européen n’hésitent pas à s’en profiter. L’argent n’as pas de couleur.

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La petite délinquance, la contrebande, la falsification de marques voire l’immigration illégale sont le moyen de survie pour la plupart, à cause de cette frontière matérielle créée par le manque d’emplois bien payés pour les immigrants en Europe et le problème saignant du manque de papiers.

Papa Wemba a continué avec sa carrière, même si on a su grâce aux transcriptions de son jugement à Paris qu’il appelait « cochons » les musiciens qu’en théorie il embauchait au Congo pour ses shows en Europe, et aussi « bêtes » pour se laisser attraper en situation irrégulière en territoire Schengen. Bien que sa détention en 2003 a supposé le point le plus bas de sa crédibilité, autant en Europe qu’en origine, il continue avec ses shows, il continue à dédier chansons dans ses disques et dans ses concerts, en échange de grandes quantités d’argent (comme cela a été toujours en Afrique) et sa cohorte d’adeptes, gardes du corps et imitateurs reste longue comme toujours. Par contre, depuis l’année 2003 il n’embauche plus d’artistes congolais qui ne sont pas en Europe par leurs propres moyens, fait qui ferme les portes à connaître des nouveaux talents locaux.

Nous avons tous une tendance à pardonner nos icones culturelles ou musicales, leurs activités infâmes en tant que personnes. Même si elles sont à la Pantoja. Reconnaître le cas contraire équivaut à trahir et renoncer à nos rêves. Il se passe la même chose en Jamaïque avec le roi de reggae dancehall Vybz Kartel, assassin convaincu, pas  confessé, dans l’attente d’appel. Il est plus confortable pour nous de culpabiliser le système, Babylon, des contradictions et innocenter leurs responsabilités personnelles. Au-dessus de tout, le spectacle doit continuer. Bien que nous sachions que le néon et l’oripeau sont faux. Le show business est fait de cette manière depuis le début de l’industrie de Hollywood et Broadway. Donc, pourquoi devrions-nous culpabiliser les africains et leurs rêveries somptueuses, alors que nous-mêmes les partageons, quand nous ne nourrissons pas, avec la publicité et nos loteries ? Pile ou face du signe de ces temps de dieux faux et veaux d’or.

Documentaire complet en français avec sous-titres anglais: “Le Roi de la SAPE”

DE JAMAICA A AFRICA: LAS NUEVAS REINAS DEL BAILE MANDAN

Estos últimos días del año 2015 el mundo del Dancehall jamaicano ha estado muy agitado con la muerte inesperada de la diva J. Capri (más de 30 millones de visitas en YouTube para un vídeo del género como Whine & Kotch) y por el flop de la última edición del Sting Festival, se supone que el mayor evento a escala mundial de la música jamaicana actual.

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Los provocadores vestuarios  de las dancehall divas en Jamaica

Pero escarbando un poco más en el mundo-espectáculo internacional que el Dancehall Reggae supone hoy, descubrimos que sus réplicas recorren actualmente todo el continente Africano, con talentos como la ghanesa Mz. Vee, que no pueden dejar indiferente a ningún aficionado a la música negra actual.

Para que no os perdáis hemos seleccionado 2 entradas publicadas recientemente. Una en mi blog para http://www.reggae.es sobre el efecto boomerang del dancehall femenino entre Jamaica y Africa, que podéis consultar aquí:

http://www.reggae.es/2015/12/24/el-dedo-en-la-llaga-de-jamaica-a-africa-las-nuevas-reinas-del-baile-mandan-por-carlos-monty/

Mz Vee 2

Mz Vee (Ghana)

Y la otra, con una crónica escrita de urgencia conjuntamente con Jose Manuel “Soldjah” Cabanas para la revista digital http://www.dothereggae.com que podéis consultar aquí:

http://www.dothereggae.com/portal/cronica-del-sting-2015-desde-entonces-hasta-ahora/

Let’s Dance!

Starface & Mr. Lexx - Reggae Sting 2015

Mr. Lexx testing Starface explosive Outfit last Sting 2015

 

 

Poetas Caribeñas en Lanzarote

Nada mejor que el secreto punto de vista femenino para conocer la sustancia de la cultura afrocaribeña. Y si es jamaicana, aún mas profunda. Y si es a través de una poeta afrofeminista, más consciente aún. Salvando todas las distancias políticas, OPAL PALMER ADISA puede considerarse la ANGELA DAVIS jamaicana. Nadie con interés por aproximarse de manera honesta a la cultura afrodescendiente debería ignorarla. Ha estado en Canarias y ha dejado mucho dicho para aprender. El Afrofeminismo está en auge y tiene mucho que enseñarn@s a tod@s (blanc@s y negr@s). Welcome to Spain, sistah!. Blessed your word!.

Opal Palmer Adisa

Origen: Poetas Caribeñas en Lanzarote